18 junio 2019
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Condenada la cuidadora del geriátrico de Béjar por retorcer la mano a un anciano de 93 años

El juez le impone un año y ocho meses de prisión, el mismo tiempo de inhabilitación y 4.550 euros de multa por un delito de lesiones

07 oct 2018 / 11:07 H.

El juez ha hallado culpable a la cuidadora del geriátrico de Béjar acusada de retorcer la mano a un anciano de 93 años de edad. En su sentencia, notificada a las partes en las últimas horas y a la que ha tenido acceso LA GACETA, declara a M.E.P.G. autora de un delito de lesiones con abuso de superioridad y en consonancia con lo que solicitaban la fiscal y el letrado de la acusación particular le impone un año y ocho meses de prisión, así como el mismo tiempo de inhabilitación especial para profesión u oficio relacionado con el cuidado de personas mayores. Por último, le impone el pago de 4.550 euros de indemnización a los familiares de la víctima, que falleció hace aproximadamente un año.

La sentencia concluye que ha quedado acreditado que la acusada se prevalió de una situación de superioridad sobre una persona de avanzada edad en el desempeño de su profesión, hecho corroborado por testigos y a la vista de las lesiones que presentaba el afectado.

La sentencia supone una leve rebaja conforme a la pena que solicitaba la Fiscalía, dos años y tres meses de prisión, inhabilitación y 4.650 euros de indemnización. En el caso de la acusación particular, la pena solicitada era de 3.600 euros de multa y 4.550 euros de indemnización. Por su parte, la defensa solicitaba la absolución.

La fiscal le acusaba de haber causado una grave fractura al residente de 93 años, al retorcerle los dedos de la mano izquierda. Como secuela el afectado sufrió una limitación funcional articular. Los hechos se remontan al 13 de diciembre de 2016 y la cuidadora, auxiliar de la residencia, fue descubierta al haber escuchado otra trabajadora de la residencia los gritos que profería el anciano como consecuencia de los dolores.

Al comprobar las lesiones que el nonagenario presentaba en la mano, le preguntó al respecto y éste le contó entre lágrimas lo que había sucedido, como consecuencia de lo cual M.E.P.G. fue despedida de la residencia.

"Yo no le toqué la mano, me limité a acostarle", declaró en el juicio celebrado el pasado día 21 de septiembre la acusada, que manifestó que el anciano la había insultado y le tildó de una persona "un poco problemática", asegurando que en ningún momento se había quedado ese día a solas con él y concluyó que ese día: "Me marché a mi casa tranquila de que había hecho bien mi trabajo".