24 abril 2019
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Cantaracillo despide emocionado al párroco Don Antonio 

Dolor y tristeza por el fallecimiento del que fue durante 23 años el mandatario de la parroquia

27 ene 2019 / 17:54 H.

Dolor, tristeza y consternación, eran los sentimientos de esta Villa de Cantaracillo cuanto a mediodía del jueves 24, se escuchaban las campanas de la Buena Moza tocar haciendo “señal”. Había fallecido una persona y era un hombre: ¿Quién ha sido? ¿Quién se ha muerto? Preguntaba la gente a las puertas de sus casas al ver pasar a Sebas, el Presidente de la Cofradía de la Vera Cruz y a todos les respondía: Don Antonio, el Señor Cura. Le tienen en los velatorios de la Dolorosa y el funeral y entierro será mañana a la una. Esa fué la  gran noticia del día en Cantaracillo, por encima  de la incógnita del pequeño Julen, que nos ha tenido el corazón encogido estos últimos 12 días. A pesar de que se sabía que ya estaba bastante mal según nos informaba en la misa dominical Don Pedro Carrera, que días atrás los sacerdotes de Peñaranda se habían reunido y asistido juntos para dar al compañero la extremaunción. La cosa estaba fea y teníamos que rezar por él.

Mucha gente recuerda hace unos años, en la soleada mañana de un viernes 22 de agosto, cuando diciendo misa en Cantaracillo, Don Antonio sufrió un percance que le llevaría, un tiempo después hasta el quirófano del Hospital Clínico salmantino para implantarle 5 bay-pass. De momento, aquella mañana, fué asistido por el médico de la localidad, que estaba pasando consulta a esa hora, Dn. Pedro y era evacuado en ambulancia hasta Salamanca donde quedó ingresado. Era el primer aviso serio que sufrió en esta Villa.

Luego se rehizo y volvió tras su recuperación a estar con nosotros, como Párroco, y los feligreses de Cantaracillo dimos gracias a Dios por devolver en nuestro camino a este gran sacerdote, que había nacido en Tala, en aquella familia cristiana formada por el padre, Guardia Civil y su madre un buena mujer castellana. De acendradas virtudes los dos, de cristianismo recio, que cristalizó en un perfecta educación de sus hijos. Uno de ellos, muy joven ingresó en el Seminario de San Carlos Borromeo y luego a Calatrava para, al tener los 24 años, ser ordenado sacerdote por el entonces Obispo de Salamanca, el dominico Fray Francisco Barbado Viejo.

Y enseguida comenzó su peregrinar por las Parroquias  salmantinas, primero fueron los pueblos de Cereceda, Cilleros y La Bastida, luego fué Párroco de Calvarrasa de Abajo y desde allí dio el salto a Peñaranda de Bracamonte donde formó un maravilloso triunvirato religioso junto con  D. Pablo Vázquez y D. Agustín Martínez Soler colocando a Peñaranda a la cabeza de la Acción Católica y la Adoración Nocturna.

Muchos jóvenes de Peñaranda y de su Comarca, entre ellos los de Cantaracillo han pasado por sus aulas en el Instituto Germán Sánchez Ruipérez. Trabajó mucho con las Reverendas Madres Carmelitas Descalzas, el asilo y Residencia de Ancianos, así como con su querido pueblo de Cantaracillo.
        
Nos dejó como su legado material, su trabajo y esfuerzos para lograr, junto con el alcalde, la restauración del artesonado mudéjar de la Iglesia Parroquial, así como el Coro Parroquial, que traía todos los años en la noche del día 5 de enero a alegrar a los mayores de la residencia, en la misa y la cena de Reyes.
        
También le trajo un año a cantar la misa del 12 de Octubre, de la Virgen del Pilar, ya que él decía esa misa por ser la Patrona de la Guardia Civil y en su homilía cada año recodaba y evangelizaba sobre un artículo de la Benemérita, quizá en honor a su padre, quizá porque él le inculcó el respeto y amor a la G.C.
        
El Ayuntamiento, en representación de todo el pueblo, envió ayer al tanatorio una corona gigante como agradecimiento a su labor de apostolado, con la certeza de que desde el Cielo habrá seguido estos gestos de gratitud y cariño de su querido pueblo en su adiós y seguirá velando e intercediendo por sus feligreses.- Descanse En paz.