15 diciembre 2019
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El cachondeo de Gibraltar

10 dic 2013 / 13:27 H.

El ridículo espantoso que han hecho todos los gobiernos españoles en ese asunto es de tal magnitud que a estas alturas es imposible albergar esperanzas de recuperar el Peñón. Esa actitud pusilánime de España con el Reino Unido podría haber sido más esperpéntica aún si el Ejecutivo de Rajoy llega a permitir a la Reina viajar a Londres para participar en una fiesta en Buckingham, mientras las autoridades gibraltareñas impiden ilegalmente a los pescadores españoles faenar en unas aguas que creen que son suyas. Afortunadamente el Gobierno estuvo al quite y abortó una situación que me vuelve a recordar al dicho que he mencionado al comienzo del artículo.

El eterno anhelo de recuperar Gibraltar le puede sonar a algunos a rancio y más con los problemas económicos tan graves que sufrimos, pero nada más lejos de la realidad. El privilegiado estatus de la Roca supone innumerables perjuicios para España y especialmente para los maltratados habitantes de las localidades andaluzas limítrofes. Es un auténtico parásito que, aprovechando su condición de paraíso fiscal, ha arruinado a cientos de personas del Campo de Gibraltar que no pueden hacer frente a la competencia desleal de sus vecinos británicos ricos. Sin ir más lejos, la localidad de la Línea de la Concepción ha visto como decenas de estancos han tenido que cerrar sus puertas debido al contrabando de tabaco que se produce entre el Peñón y España. La falta de controles en "la verja" hace que los traficantes de todo tipo (también de drogas) pasen de un lado a otro "como Pedro por su casa" engordando un mercado negro que debería estar perseguido ahora más que nunca.

Por si esto fuera poco, ahora Gibraltar impide a los pescadores españoles faenar en unas aguas que son españolas, pero que ellos se han adjudicado por ciencia infusa. El Tratado de Utrecht por el que España cedió la soberanía de la Roca a la corona británica no hablaba para nada de las aguas, por lo tanto nuestros barcos deben y pueden seguir ejerciendo su trabajo en esa zona. El Gobierno ha tomado la decisión de que la Guardia Civil les escolte, por lo tanto esperemos que no se ceda a ninguna presión ni amenaza del parásito gibraltareño.
Todas estas razones son más que suficientes para que España le diga claramente al Reino Unido que esto no puede seguir así. Tenemos además el amparo de Naciones Unidas, que tiene a Gibraltar en su lista de territorios no autónomos en los que hay que proceder a su descolonización. Nuestro país no puede seguir permitiendo que un pedazo de tierra de siete kilómetros cuadrados que encima está en nuestro territorio nos chulee, se aproveche de nosotros para que sus ciudadanos vivan como marqueses y encima se permitan el lujo de arruinar a cientos de gaditanos. Sintiéndolo mucho por los españoles que trabajan en el Peñón, la decisión más adecuada es cerrar "la verja¨" como en 1969, impedir el tráfico terrestre y ahogar a un parásito que es pequeño y con muy mala leche.

El caso de Gibraltar es un claro ejemplo de ese dicho castizo que reza: "además de prostituta, pones la cama".