22 marzo 2019
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Andalucía: llega la verdadera negociación

11 ene 2019 / 04:45 H.

En las relaciones entre los tres grupos políticos (PP, VOX y Ciudadanos), que garantizarán de una manera o de otra la investidura de Juan Manuel Moreno Bonilla como presidente de la Junta de Andalucía, va a pasar lo mismo que cuando se logran acuerdos con los chinos. Lo he escrito ya en más de una ocasión: en las conversaciones para alcanzar un acuerdo con el Gobierno o una empresa de este país, la verdadera negociación, desde su punto de vista, no es la que termina cuando se firma el documento con el compromiso. Ese acto, que para los europeos o con mentalidad occidental es el final del proceso negociador, supone, para los chinos, el comienzo de la auténtica negociación, que consiste en la interpretación del acuerdo rubricado; ese es el momento de dar el do de pecho y de fajarse con el socio. Y eso se puede convertir en un suplicio y en un "trabajo de chinos", nunca mejor dicho.
Por lo que me barrunto, las relaciones entre PP, Ciudadanos y VOX van a pasar por momentos más que complicados cuando haya que "interpretar" todas y cada una de las medidas que se vayan adoptando con el paso de los días. Me parece que los tres grupos solo están de acuerdo en dos puntos. El primero, en que es necesario desalojar a los socialistas de la Junta de Andalucía, porque en caso contrario sus electores no se lo hubiesen perdonado. El segundo punto en el que están de acuerdo es que, estando de acuerdo en el punto primero, están en desacuerdo en todo lo demás. Eso hará necesario ir avanzando pasito a pasito. Ya me barrunto a Moreno Bonilla llamando a uno, a otro y guardando un equilibrio inestable.
Para el PP es una oportunidad de oro hacerse con la presidencia del Gobierno andaluz y, para Moreno Bonilla, que estaba desahuciado, ya ni te digo. En el caso de Ciudadanos, va a "tocar pelo", formando parte por primera vez del Ejecutivo de una Comunidad Autónoma, que encima es de las de peso, y podrá aplicar alguna de las propuestas que viene defendiendo desde hace tiempo. Por último, VOX, que para algunos de sus partidarios puede haberse "bajado los pantalones" ahora, va a tener la sartén por el mango en buena parte de las medidas de calado que se vayan adoptando. Ninguno de los responsables de estos grupos políticos tendrá interés en tensar la cuerda y en romper la baraja. Ahora bien, que entre unos y otros van a convertir el mandato de Moreno Bonilla, en su calidad de presidente, en un potro de tortura, incluida corona de espinas, es una verdad más grande que cualquier monumento de Andalucía. La verdadera negociación está por llegar. No lo barrunto; lo afirmo.