19 septiembre 2019
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Albert Rivera se 'graduó' en oratoria en Salamanca

El presidente de Ciudadanos ya despuntaba con 21 años cuando ganó con su equipo la Liga Nacional de Debate Universitario celebrada en Salamanca en 2001

11 ene 2019 / 10:52 H.

El que ahora es el líder político mejor valorado en España, Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, ya despuntaba como orador sobre un estrado cuando sólo era un joven universitario de 21 años. Salamanca fue testigo de ello en el año 2001 cuando el Teatro Bretón acogió la segunda edición de la Liga Nacional de Debate Universitario. Una dura competición de gran relevancia, con 62 equipos procedentes de 37 universidades de España, organizada por Unipublic y respaldada por las principales empresas del país, en la que se premiaba la habilidad para defender una postura.

Por aquel entonces Albert Rivera era, junto con Gerard Guiu, el líder de cuarto curso en la facultad de Derecho de la Universidad Ramón Llull de Barcelona y ambos formaban la ´cabeza´ del equipo de cinco alumnos que fueron derrotando una por una a todas las universidades, incluida la de Salamanca y la Pontificia, en las fases clasificatorias. El 10 de mayo de 2001, el ahora desaparecido Teatro Bretón se engalanó y se llenó de público para presenciar el debate final entre el equipo de la Ramón Llull y el de la Universidad de Córdoba. En el jurado, presencia de representantes de las principales empresas de España, periodistas como José María García y el salmantino Enrique Cabero, coordinador del consorcio "Salamanca 2002", que había conseguido atraer la Liga de Debate a la capital del Tormes para promocionar la Ciudad Europea de la Cultura.



"¿Es la prostitución equiparable al resto de las profesiones?" fue el tema de la final. Curiosamente, el sorteo previo decantó que el equipo catalán defendiera la postura a favor. Albert Rivera, que ahora en su programa electoral propone legalizar la prostitución, se ubicó en el centro del escenario del Bretón para pedir respeto al derecho a ejercer libremente una profesión como la prostitución, "equiparable a otras profesiones aparcando los prejuicios". Tres minutos de defensa de esta postura en la que consiguió encandilar al público y al jurado con su profesionalidad y su dominio de la comunicación verbal y gestual, casi sin mirar los papeles. Como lo hace ahora en sus mítines y en sus numerosas apariciones en televisión. Seguro y confiado, dominando la situación y con claridad de ideas y argumentos.