19 marzo 2019
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Los actos vandálicos más sorprendentes de 2018 en Salamanca

Desde muebles 'voladores' hasta baños con los patos, pasando por desvíos de agua de la red municipal a la piscina de su casa

12 ene 2019 / 09:19 H.

Aunque en ocasiones las infracciones parezcan de chiste, aún hay quien en la ciudad de Salamanca saca la barbacoa a la calle para realizar una celebración familiar, lanza muebles por la ventana o se dedica a arrojar huevos desde la ventanilla de un vehículo en marcha. Sin lugar a dudas, el acto vandálico más viral de 2018 fue el baño que un joven estudiante se dio en el estanque de los patos de la Alamedilla. Lo hizo después de darse un primer chapuzón en la fuente de la plaza de la Constitución. Después de que los vídeos que grabaron sus amigos se difundieron por redes sociales, su “azaña” se quedará en una infracción leve de como máximo 750 euros.

Pero hay muchos actos vandálicos más sorprendentes que pasan desapercibidos porque sus autores se cuidan de que nadie los grabe en vídeo. El pasado 3 de agosto, agentes municipales pudieron comprobar y fotografiar como una vecina había conectado una manguera a una boca de riego de la red municipal de agua para llenar su piscina particular. La multa para ella fue de 300 euros. La misma cuantía de sanción se le impuso a un hombre que casi a las seis de la mañana del pasado 18 de mayo se entretenía “duchando” a los viandantes que se encontraban de fiesta en la céntrica calle Varillas.

Era “mucho trabajo” bajarlos por las escaleras. Fue el argumento al que recurrió una vecina del barrio de San José a la que la Policía Local la denunció por lanzar muebles y otros enseres por la ventana de un segundo piso. “No podía dejar a los niños solos en casa”, fue la segunda alegación. Los objetos “voladores” son una frecuente causa de sanción en el municipio. Un joven residente en Villares de la Reina fue denunciado el 5 de junio por lanzar huevos por la ventanilla de un vehículo a los peatones que transitaban por el barrio trastormesino. Meses después, el 20 de octubre, otro ciudadano fue localizado tirando botellas de cristal desde una vivienda de la calle Volta. La multa para él ascendió a 400 euros. Cien menos le “cayeron” al hombre que tiró un cuadro por la ventana desde su vivienda en Sol Oriente.

Jugar al fútbol en los jardines de Vidal, romper el travesaño de un banco, escupir delante de agentes municipales para burlarse de ellos o ensuciar la calle Tirso de Molina tras darse un “atracón” de frutos secos han sido otras infracciones menores por las que sus autores han tenido que pagar. Pero orinar en la vía pública es la más habitual. Tal es así que uno un espectador del concierto de Loquillo no dudó en hacerlo en plena Plaza.



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