15 junio 2019
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Más de 50 menores fueron tratados en 2017 de urgencia en Salamanca por borracheras agudas

Los meses en los que tienen que atender a más menores en grave estado de embriaguez son junio (8 casos), septiembre (11 casos) y diciembre (9 casos)

27 abr 2018 / 04:45 H.

Un total de 52 menores de edad fueron atendidos de urgencia en el Hospital de Salamanca a causa de una intoxicación etílica aguda durante el pasado año. La estadística facilitada por el servicio de Urgencias del Complejo Asistencial recoge solo las borracheras de las personas con edades comprendidas entre 14 y 18 años: ya no tienen edad para ser atendidos por Urgencias Pediátricas, pero siguen siendo menores de edad.

Son números preocupantes teniendo en cuenta que la venta de alcohol a menores de 18 años está prohibida, pero aún así las estadísticas confirman que los jóvenes de Castilla y León se inician en la bebida a partir de los 13,5 años. La ley no funciona.

El equipo de Urgencias destaca que los meses en los que tienen que atender a más menores en grave estado de embriaguez son junio (8 casos), septiembre (11 casos) y diciembre (9 casos). Se deduce que las borracheras de junio se pueden asociar al inicio de las vacaciones académicas, las de septiembre coinciden con las fiestas locales y novatadas, mientras que las intoxicaciones etílicas de diciembre pueden deberse a la Nochevieja Universitaria y otro tipo de celebraciones navideños.

De las 52 intoxicaciones que llegaron a Urgencias en 2017 solo hubo una que tuvo que ser ingresada por la gravedad del caso.

La nueva Ley contra el Consumo de Alcohol en Menores quiere introducir en Urgencias la figura del trabajador social para detectar casos que van más allá de una borrachera puntual, y existe riesgo de enfermedad.

En este sentido las Consejerías de Sanidad y Familia de Castilla y León tiene trabajo adelantado. La Junta ha probado durante medio año un proyecto piloto en las Urgencias de los dos hospitales de Valladolid: el proyecto Ícaro-Alcohol.

Los menores atendidos por consumo de alcohol reciben una charla por parte de un profesional para advertirles de todas las consecuencias negativas que ese hábito genera en su organismo y su vida. También se les ofrece la posibilidad de recibir ayuda profesional en forma de terapia para dejar de consumir alcohol. El 62% de los menores rechazaron esa ayuda, y sus padres tampoco toleraron que se les vinculara con ningún programa de ayuda.

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