24 mayo 2019
  • Hola

Los 23 'héroes' que sobreviven sin internet, cobertura, comercio ni bar en la provincia de Salamanca

Paradinas de Abajo está ubicado en la zona con menor densidad de población de la provincia. Sólo una veintena de vecinos mantienen viva la pedanía

30 dic 2018 / 21:09 H.

Rodeada de encinas y campos de la dehesa mirobrigense la pequeña localidad de Paradinas de Abajo apenas sobrevive al paso del tiempo y de las generaciones gracias a las ocho familias que han decidido mantenerla con vida.

"Hace cuarenta o cincuenta años aquí sí que había vida, estaba abierta la escuela y éramos muchos los que todavía estábamos aquí todo el año", recuerda no sin cierta nostalgia Porfirio Calzada.

En el último medio siglo, Paradinas de Abajo al igual que muchas de las pedanías que aún quedan repartidas por todo el territorio de la provincia ha pasado de ser un municipio, pequeño, pero con actividad a un refugio "en el que casi todos somos jubilados y apenas nos juntamos para la misa del domingo", señala Porfirio, aunque "también nos echamos una mano en todo lo que podemos para llevar mejor el día a día", afirma el jubilado que recibe en su casa a la vecina "de toda la vida", Ángela Hernández.

Paradinas de Abajo, con 23 habitantes según refleja el último censo, depende administrativamente del Ayuntamiento de Castillejo de Martín Viejo, una localidad de poco más de 220 habitantes, "aunque para cuestiones eclesiásticas, para el médico y para hacer algunas compras de primera necesidad casi siempre nos acercamos a Sancti Spíritus", señala Ángela Hernández.

En cualquiera de las dos direcciones que se tomen en la carretera que sale del pequeño pueblo, hay una decena de kilómetros hasta el primer sitio con comercio o con un bar, ya sea Sancti Spíritus o Castillejo de Martín Viejo, "pero eso sí para la compra grande y otras necesidades hay que acercarse hasta Ciudad Rodrigo", afirman estos dos vecinos.

Con cada vez menos vecinos, los que quedan en Paradinas de Abajo tienen muy claro que "aquí Internet no va a llegar, por lo menos no lo esperamos, y a eso se une que de cobertura de móviles andamos muy escasos, con sólo algunas zonas del pueblo donde poder mantener una conversación continuada y dependiendo de la compañía", aseguran Ángela y Porfirio.

Sin comercio y sin bar hace ya mucho tiempo "son pocas las veces, quitando la misa, en que nos juntamos los vecinos, a no ser cuando llega la fiesta patronal, por San Antonio, que sí que utilizamos el edificio de las antiguas escuelas para hacer el convite y poco más", señalan los vecinos, un inmueble que "también nos sirve para las clases de gimnasia que vienen a darnos una vez por semana".

Ante esta situación, Paradinas de Abajo está prácticamente condenada a desaparecer en un periodo de tiempo más o menos largo, "ya nadie quiere venir aquí a vivir, los jóvenes han tenido que marcharse fuera para encontrar trabajo", asegura Porfirio, "y de los que quieren mantener la ganadería, algunos incluso ya no viven en el pueblo, como un joven que viene todos los días a atender el ganado pero que vive en La Fuente de San Esteban".

Como medio de comunicación colectivo, por Paradinas de Abajo sólo pasa el "autobús de línea" dos veces por semana, los martes y los jueves, "que nos lleva a Ciudad Rodrigo y nos deja dos horas para hacer lo que tengamos que hacer allí antes de traernos de vuelta al pueblo", relata Ángela Hernández.

Desde el inicio del siglo Paradinas de Abajo ha visto descender paulatinamente su población desde los 35 habitantes.



Jorge Blanco y Nuria Lugueros, ganadores de la San Silvestre Salmantina

Licitado el primero de los cinco proyectos para la ansiada rehabilitación de la A-62

Herido un octogenario tras lanzarse por la ventana de su casa al no poder salir por la puerta