14 diciembre 2019
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La empresa responsable de los fuegos artificiales reconoce fallos y el Ayuntamiento estudiará pedir una compensación

Un corte en el sistema informático no permitió que el espectáculo luciera en todo su esplendor

08 sep 2019 / 11:25 H.

El estruendo de la traca final de los fuegos artificiales anunció este sábado el inicio de las Ferias y Fiestas en honor de la Virgen de la Vega del año 2019. Miles de personas abarrotaron los entornos del Puente Romano para disfrutar del sonoro espectáculo de más de 40 minutos que comenzó con puntualidad británica, aunque con muchas pausas iniciales y poco ritmo.

La experimentada empresa valenciana Caballer FX fue la encargada del show en el que se quemaron 814 kilos de pólvora. No era la primera vez que esta reconocida pirotecnia mostraba su arte en la ciudad -acaba de ser galardonada con el Premio Internacional de Bilbao en la Semana Grande-, pero la maestra pirotécnica María José Lora dejó con ganas de más color y ruido a los asistentes.

Esto se debió a un fallo técnico: el cable matriz por el que discurren todas las órdenes de disparo a través de un sistema informatizado sufrió un corte en los momentos previos al espectáculo. Un show en directo que debía mantenerse, como ha explicado a LA GACETA el responsable de la empresa, Pablo Zárate. Entonces, se tomó la decisión de que el equipo trabajara en vivo, prescindiendo de esas órdenes programadas, para llevar a cabo las explosiones. “Hemos hecho todo lo posible”, ha asegurado Zárate.

Esta intervención supuso más pausas de las previstas -el espectáculo se prolongó hasta los 40 minutos, el doble de lo que debería haber durado- y que algunos fuegos no alcanzaran la altura deseada. “Nos quitaremos la espina”, ha afirmado el responsable de Caballer FX que, además, ha alabado la actitud del Ayuntamiento de Salamanca. “Ha estado perfecto, como siempre”, ha expresado.

No obstante, desde el consistorio salmantino han confirmado a LA GACETA que estudiarán pedir una compensación por los fallos registrados.

Una exhibición única con cinco plataformas de 15 metros de altura instaladas en la zona del río y en la que se llevaron a cabo sincronías poco comunes que, con las catedrales de fondo, dieron lugar a una colorida y bella estampa.

Los espectadores visionaron los coloridos sauces cayendo sobre la tierra y los disparos en carcasa intercalados con los llamados de “bomberos”. Aquellos mejor posicionados pudieron apreciar los cinco puntos de fuego y la colección de estallidos en toda su totalidad. Una profusión de efectos de color y sonidos que terminó con la atronadora traca fina, aunque menor que otras ocasiones.