19 enero 2022
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Un punto entre dos aguas para el Unionistas (1-1)

Los de Dani Mori rozaron la machada en el Sardinero con dos caras antagónicas y 600 salmantinos en las gradas

28 nov 2021 / 08:56 H.
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El Unionistas sacó un punto entre dos aguas en el estadio del Sardinero, aunque más bien pudo haberse jugado en la playa cercana al recinto santanderino, ya que el aguacero fue de dimensiones bíblicas. Espina adelantó en el minuto 2 a los salmantinos, que estuvieron una hora defendiendo con uñas y dientes el dominio de un Racing de Santander que acabó empatando en el 64.

El plan de partido era no ir al intercambio de golpes con el Racing de Santander, escenario en el que los cántabros, con la artillería que tienen, pueden ser demoledores, sino que la idea era mantenerse firme y esperar la oportunidad. En el minuto 2 un balón largo es despejado mal por la defensa santanderina y Espina lo aprovecha colándose en el área. Tras el recorte, fusila al meta local. Faltaban más de 90 minutos, pero la oportunidad ya había llegado, solo había que aprovecharla.

Tras el gol, el Unionistas se metió atrás en una tendencia híbrida compuesta por el instinto de mantener el marcador y por el empuje de un Racing de Santander que no podía permitir que profanaran los salmantinos el Sardinero así como así. Los de Dani Mori se sentían cómodos con dos líneas de cuatro muy juntas y los locales chocaban una y otra vez con el ya característico muro de Villamayor que construye el cuadro salmantino, en especial fuera de casa. El Racing movía el balón en busca de un fogonazo de talento de sus peloteros más destacados, y tiene muchos. En especial, el caudal ofensivo se centraba en el carril derecho con el espigado Soko, que encaraba a todo lo que se le ponía por delante. Un Dembele en formato de casi dos metros. Estaba avisado Mori de que este jugador desequilibrante desayuna laterales con el café, por lo que incrustó a Manu Sánchez de central derecho para que se sumara a Salinas en pos de tejer una red en la que cayó una y otra vez el extremo del Racing.

Con sequía de ocasiones en los dos equipos, solo un disparo de Espina a las manos del portero antes del descanso agitó algo el encuentro.

En la segunda mitad, Soko seguía rebotando ante Salinas y Manu Sánchez. Soñará con ellos. No obstante, en el 64, tras más de una hora desde el gol de Espina, el joven Pablo Torre encontró una humedad en el muro salmantino, colgando un balón medido para que Pol Moreno metiera la pierna a gol. Ahora, el paso adelante lo dio el Unionistas. Mori sacó picante arriba con Carlos de la Nava y Pitu Doncel. Esa dicotomía alto y bajito que tanto rendimiento suele dar al Unionistas. Con ellos, los salmantinos empezaron a acumular llegadas de peligro, poniendo de manifiesto que el Unionistas vive en una encrucijada en muchos partidos. Por una parte está el lado más conservador del cerebro que pide disciplina y orden atrás, mientras que el otro hemisferio quiere marcha en ataque. Los del Reina Sofía tienen más soltura ofensiva de la que muchas veces presentan.

Cuando todo pintaba a una “x” de manual, De la Cruz salva un remate dentro del área a bocajarro con un paradón de época que hacía contener la respiración a los más de 600 salmantinos que estaban cantando bajo la lluvia en uno de los fondos del Sardinero. Pero es que en el 92, en la última jugada del choque, Ramiro de cabeza tuvo el 1-2. Hubiera sido muy épico, muy del Unionistas, pero el meta local evitó la machada.

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