El Salamanca UDS se reencuentra con el Helmántico y con la victoria (2-0)
Los de Jorge García se imponen al trantrán al Coruxo, gracias a los goles de Javi Delgado y Abraham
El Salamanca UDS decidió volver al Helmántico «bajo su responsabilidad» este domingo, en busca de ese punto extra que le había venido faltando al equipo en las dos últimas jornadas, entre otras cosas. Y eso fue lo que encontró. Ni más ni menos. Dos goles de Javi Delgado y Abraham en la recta final del duelo, y tres puntos de sutura con los que cerrar las derrotas frente al Numancia y la Gimnástica Segoviana.
Sin embargo, lejos de cualquier tipo de alegría, el reencuentro, casi medio año después, con el recinto de la carretera de Zamora fue frío. Los 12 ºC que marcaban los termómetros cuando las puertas del estadio reabrieron eran demasiados para lo que se sentía dentro.
La grada no se dio coba: apenas unos aplausos tímidos al «bienvenidos para siempre» que soltó el speaker como acto simbólico de esta reapertura sui generis. El equipo, con el balón en juego, tampoco. Salió igual de frío que siempre. O puede que un punto superior. Los metros de más del estadio, con respecto a Las Pistas, aumentaron esa sensación gélida. Le costaba al equipo juntarse y dispararse, como es la marca de la casa, aunque la disposición táctica volvía a ser de un solo ariete y una segunda línea muy poblada.
Los pases tan largos para hilar fútbol de tres cuartos en adelante los leyó bien, de salida, el Coruxo, que tuvo tres ocasiones para haberse puesto por delante. Sin embargo, esta vez la suerte le sonrió al Salamanca UDS, que había cambiado de portero tratando de cerrar de nuevo la portería. Jon Villanueva no tuvo una acción espectacular, pero tampoco cometió ningún fallo.
La acción más comprometida que tuvo que resolver en el primer acto fue una falta en la frontal de Álex Alba que Bernárdez chutó duro y abajo. El portero vasco resolvió en dos tiempos, como antes lo había hecho Marotías para enmendarse y evitar el disparo cómodo de Xavi Sola. Tuvo que soltarse una especie de punterazo que no podía encontrar portería de ninguna manera, aunque la ocasión se sintió clarísima.
Tuvo que pasar media hora de partido y sentir esos escalofríos de peligro para que el Salamanca UDS empezara a sumar posesiones largas y asomarse a la portería de Alberto, al que Pulpón probó tan al inicio del partido que la ocasión había quedado olvidada. Mancebo dio ese paso adelante que Jorge García le pedía desde la banda para empezar a carburar.
Hubo dos acciones, casi al cumplirse el tiempo, que pudieron encauzar el partido: un centro, primero, en el que Servetti jugó al baloncesto, aclarando el camino a Dani Hernández, que se llenó tanto de balón que mandó su remate por encima del travesaño; luego vino una acción de trenza entre los dos ex del Zamora y Cristeto que fue deliciosa por la velocidad y la precisión. El zurdazo desde la frontal lo sacó la defensa como pudo. No dio tiempo a más.
El parón del descanso no le sentó bien al conjunto de Jorge García, que perdió parte del calor adquirido con el juego. Le tocó casi empezar de cero. Y no fue de menos uno porque Jon Villanueva sacó una gran mano para evitar el tanto en contra.
Permutó entonces Jorge García las bandas, buscando algo que sorprendiera a la defensa del Coruxo y que le diera otro color al partido. Lo único que pasó es que el peso del encuentro se vino ahora al costado izquierdo, con Pulpón sumándose con criterio al ataque. Pero faltaron remates a portería.
Por eso, llegados a la hora de partido, Jorge García empezó a mover el banquillo sin solución de continuidad, en busca del gol que diera carpetazo a las derrotas de Soria y Las Pistas, y diera una buena bienvenida —al menos estadísticamente— al estadio. Y lo encontró a falta de ocho minutos para el final del choque, tras un extraordinario golpeo en largo de Marotías, que Aimar no fue capaz de culminar en el mano a mano, pero que Javi Delgado mandó al fondo de la red a placer, por estar en el sitio.
Con el gol a favor, el propio delantero cántabro tuvo en sus botas la sentencia, pero se topó con una buena intervención de Alberto, que no pudo hacer nada para evitar que Abraham, en un parpadeo, matara el choque con el segundo tanto, tras una acción de pillo en la que jugó con la cadera para deshacerse de los defensas rivales y rematar donde no pensaba el portero.
Entre medias, el Coruxo tuvo el empate en una contra de libro que Hugo López mandó a las nubes tras regatear a Jon Villanueva. Pero no era día para las desgracias en el Helmántico después de seis meses de calvario.