23 mayo 2022
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¿Por qué el ‘9’ del Salamanca está gafado?

Las lesiones, no jugar en su sitio o la falta de confianza lastran a cada delantero que llega al Helmántico | Héctor Gómez: “Para mí es una espina. Es el campo del que más veces me he ido llorando”

17 dic 2021 / 11:16 H.
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Recibir una llamada del Salamanca UDS para jugar en el estadio Helmántico y decir “sí”, parece que es el principio del fin de todo ‘9’. Da igual el perfil del jugador: si veterano, sin experiencia, ‘9’ de área, segundo punta, habilidoso... El caso es que cuando ese jugador en cuestión se enfunda la camiseta blanca con el escudo de la UDS en el pecho todo se tuerce. ¿Gafe? “Yo solo puedo decir que es una espina clavada en mi carrera y que es el club en el que más veces me he ido llorando a mi casa”, rememora el primer delantero en caer en las garras del mal fario. Héctor Gómez, que ahora milita en el Ursaria (conjunto del Grupo VII de la Tercera RFEF en Madrid), llegaba con el aval de un temporadón en el Unión Adarve en su debut en la Segunda B: 12 goles en 34 partidos. Fue pisar el Helmántico y todo se torció: “En mi caso hubo dos cosas que me afectaron fundamentalmente: en primer lugar, la lesión que sufrí en el gemelo, eso me dejó fuera de juego en el peor momento; recuerdo que venía de una campaña anterior espectacular, firmé una pretemporada brutal, todo iba lanzado, yo estaba como una moto, había metido 2 goles en los amistosos... y me llegó la lesión en el gemelo tras el bofetón de Fuenlabrada (5-1, cayó el conjunto dirigido por Campos). A partir de ahí llegó la inestabilidad en el club, los impagos, la marcha de Movilla, el cambio de entrenador y ya fue irremontable para mí. Calderón me dijo que no entraba en sus planes y me tuve que ir en el mercado de invierno”, rememora el punta madrileño de 36 años, que ahora compagina el fútbol con la preparación de opositores de Policía y su trabajo como funcionario —en el que se cogió una excedencia el curso en el que aterrizó en el Helmántico—.

“Creo que es la temporada en la que más veces me he ido llorando a casa”, dice apesadumbrado. “Tengo una espina clavada con el Helmántico; me da rabia no haber podido devolver con goles, porque trabajo hubo y sé que me dejé el alma por ese escudo. Es una afición exigente pero muy fácil de ganarte si lo das todo en el campo... y me dio tanto que si volviera a empezar iría a Salamanca para saldar esta deuda”, señala el punta que disputó 653 minutos oficiales con al camiseta albinegra repartidos en 13 encuentros en los que no vio puerta.

En ese sentido el jugador que mejor promedio presenta (partidos/gol) fue el Uxío de la primera temporada (campaña 2019/20): 3 goles en 8 partidos... Ese Uxío se acabó con la rotura de cruzado en Guijuelo nada más firmar su tercer tanto. A Ubis esa lesión también le mató —es el delantero que menos tiempo ha necesitado entre gol y gol: 179 minutos; a gol casi cada 2 partidos—: el riojano se vio obligado a ser el ‘9’ de referencia y no el segundo punta, que era donde mejor rindió, y todo se desinfló. “Los delanteros están sometidos a la tiranía de las estadísticas: sino meten goles parece que no están en el terreno de juego; hay que ver lo que trabajan para el equipo. Lo más importante en esta categoría es ser fuertes atrás y creo que en eso este año el Salamanca cumple. Cuando un delantero destaca es porque el equipo funciona como un reloj”, señala un Héctor Gómez. “La presión de querer hacerlo bien puede influir; y más si son jugadores sin experiencia en estos escenarios tan grandes y con tanto ambiente”, Manín o Ribeiro parecen encajar en el ‘gafe’ por esa vía. Desde Héctor a estos dos nombres la lista ya ha devorado a 15 delanteros. ¿Cuántos más quedan?

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