06 diciembre 2019
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Cuando la Unión protagonizó el único partido “amañado” en Primera División

“Tongo, tongo”, se escuchaba desde las gradas del estadio

28 may 2019 / 19:22 H.

Corría el mes de abril del año 1980. La Unión Deportiva Salamanca ganó 0-3 al Málaga en La Rosaleda en la jornada 31 del Campeonato Nacional de Liga. Con ese resultado, se llevó los dos puntos que se obtenían entonces por victoria frente a un equipo que ya llegaba descendido al choque, logrando así el crédito necesario para lo que restaba de competición al situarse lo suficientemente lejos de los puestos de descenso.

Sin embargo, esos puntos sirvieron para la “tranquilidad”, pero también “para las suspicacias”, como podía leerse en LA GACETA Deportiva del martes, 29 de abril de 1980 (los lunes no había periódico). Y es que los gritos de “tongo, tongo” desde la grada del estadio habían alimentado el rumor de un posible amaño del encuentro. El presidente de la Unión, José Luis Paniagua, se mostraba rotundo: “Se ha ganado con justicia”, aseguraba.

El primer gol lo metió el malaguista Juan Carlos en propia puerta al intentar ceder el balón a su portero, en el minuto 15. El 0-2 fue obra de Brizzola, tras el saque de una falta rápida en el minuto 45+1. Y el 0-3 lo materializó Corominas, de falta directa en el primer minuto de la segunda parte, en una acción en la que el portero malaguista, Corral “no estuvo muy afortunado”, según la crónica publicada en LA GACETA.

Ni los más viejos del lugar recuerdan un partido tan malo como el que ofreció en la tarde del domingo el equipo malaguista”, escribía el redactor deportivo del diario SUR, Pedro Luis Gómez Carmona.

Los periodistas cuestionaron al entrenador de la Unión, Felipe Mesones, al terminar el encuentro, acerca de los gritos de “tongo, tongo”. “Lo dijeron durante medio minuto. El Málaga ha jugado el partido deportivamente”, se defendió el técnico.

Cuando la Unión protagonizó el único partido “amañado” en Primera División

Y pasaron los días

Así quedó el asunto... hasta que el 20 de junio de ese mismo año, el Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol comunicó su fallo tras la investigación que había abierto para aclarar si, finalmente, había habido tongo o no en el Málaga-Salamanca.

En ese fallo, concluyó que el partido fue “comprado” por 4.400.000 pesetas, lo declaró nulo y le restó dos puntos al Salamanca. A Mesones le cayeron dos años de suspensión y se propuso la inhabilitación a perpetuidad de Paniagua.

La compra se gestó a través de una llamada de Mesones a Raúl Castronovo, jugador en ese momento del Algeciras, al que transmitió la oferta de la UDS. Castronovo fue el encargado de trasladarla a Julio Orozco, jugador del Málaga que, al parecer, la comunicó al resto del equipo, que aceptó.

José Luis Paniagua estaba indignado: “Han sido falsos amigos y unos ineptos que no tienen ni idea de fútbol”, decía sobre los miembros del Comité. Mesones, por su parte, pedía pruebas: “Si existen, que las muestren”.

Precisamente esto fue lo que exoneró finalmente a los dos equipos. Meses después, en octubre, el Comité Superior de Disciplina Deportiva admitió el recurso de las partes para, finalmente, dejar sin efecto las sanciones “por falta de pruebas”. La decisión se tomó por mayoría de cuatro votos contra tres.

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