11 diciembre 2019
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Estos son los ganadores del concurso de microrrelatos “San Silvestre Salmantina” 2019

El jurado ha concedido tres premios y una mención especial

16 nov 2019 / 16:35 H.

El jurado del VII Concurso de Microrrelatos “San Silvestre Salmantina” 2019 ha publicado los ganadores de la última edición. Los encargados de selecionar a los ganadores han sido Francisca Noguerol Jiménez, presidenta del jurado yprofesora de la facultad de Filología de la Universidad de Salamanca, Alberto Marcos Guillén, comunicador y técnico en la Universidad de Salamanca, Sigifredro Crego Martín, director del Colegio San Estanislao de Kostka y Jerónimo Hernández de Castro, corredor veterano y jefe de protocolo de la Universidad de Salamanca, que actuó como secretario.

Tras las votaciones y valoraciones de los 318 microrrelatos presentados (39 más que el año anterior) el jurado acordó conceder los siguientes premios, así como una mención especial sin premio económico, pero cuya calidad fue destacada.

Asimismo, se valoró positivamente la presencia de destacados microrrelatistas que han contribuido a la consolidación del certamen.

Primer premio

¿Pronas o supinas? de Raquel Lozano Calleja

“Y así, como un “cueces o enriqueces”, o como un “de ciencias o de letras”, me hiciste esa pregunta desde el asiento de al lado en la sala de espera, y yo, absorto únicamente en tus labios y olvidando el callo bajo el pulgar derecho, que me había llevado a aquel podólogo, acerté a contestar casi por inercia... Prono. Yo, prono; que no sé ni lo que es pero que, para mí, fue como si pudiera contestarte “Sí, quiero”, así, sin conocerte de nada pero ansiando saber todo de ti. Entraste tú primero en la consulta y pegué mi oreja a la puerta. Descubrí tu nombre, tu exploración articular y muscular, tu análisis dinámico de la postura y de la huella del pie. Quise ser tus nuevas plantillas y acompañarte a esa carrera que no recuerdo bien si te escuché decir que era de Piolín o de Silvestre.”

Segundo premio

Así en la tierra como en el cielo de Margarita del Brezo

“Aprendí a correr casi antes que a gatear. Y no es de extrañar pues la primera vez que participé en la San Silvestre Salmantina iba montado en un cochecito de bebé. Desde entonces he acudido puntual a la cita y he cruzado siempre la línea de meta, incluso cuando corrí con una pierna escayolada. Tan solo fallé el año pasado, por mi enfermedad y todo eso. Pero esta edición no me la pienso perder así que entreno duro a diario, diluvie, haya borrascas, anticiclones o abrase el sol. Sin embargo, por más que me esfuerzo, no veo muchos progresos. Y es que correr aquí arriba es complicado; sin apenas fuerza de gravedad y teniendo que esquivar todo el rato nubes, pájaros y aviones llenos de gente no hay manera de ir deprisa. Eso sí, menudo ambientazo hay: todavía no ha empezado la carrera y ya no cabe ni un alma”.

Tercer premio

Intimidad de Raúl Clavero Vázquez

“Participar en la San Silvestre fue una de las primeras cosas que compartimos, y ahora es la última que nos queda en común. Solemos encontrarnos a mitad de carrera, yo te doy alcance y acompaso mis zancadas con las tuyas. Entonces dejamos que nuestras manos se rocen y que nuestros alientos se mezclen, dibujando una impenetrable intimidad entre la muchedumbre. A veces puedo escuchar tu corazón, latiendo preciso y vigoroso, tan distinto al ritmo desbocado del mío, y en ocasiones, simplemente, busco tu mirada, sin que me la ofrezcas jamás. Me gustaría que algún año cruzáramos juntos la meta, pero tú siempre aceleras unos metros antes de llegar, corriendo hacia tu esposa, que te espera al otro lado, que te besa y que te abraza, y yo, al verte, freno el paso y camino hacia la mía, que me espera al otro lado, que me abraza y que me besa.”

MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO

Palabra de coyote de Esteban Torres Sagra

“Sé, de buena tinta, que está inscrito en la San Silvestre salmantina. Estoy seguro que llegará el primero, con su aire de superioridad y el respaldo de su velocidad endiablada, y que humillará, sacándoles muchísima distancia, sin esfuerzo aparente y sin apenas entrenamiento, a sus más inmediatos perseguidores. Él tiene la certeza, siempre la tuvo -con la colaboración de los ilustradores, claro- de que no podré alcanzarlo nunca; pero mi último plan es infalible: me he comprado una goma de borrar dibujos -por supuesto marca Acme- y le esperaré en la meta, camuflado entre el público. Esta vez acabo con el Correcaminos. Lo juro. Palabra de Coyote.”