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La salmantina Carmen Goenaga, durante un torneo.
Carmen Goenaga tras el susto en Caracas: «Lo único que recuerdo es despertarme en el suelo»

Carmen Goenaga tras el susto en Caracas: «Lo único que recuerdo es despertarme en el suelo»

La jugadora del World Padel Tour habla con LA GACETA tras el susto vivido en el aeropuerto de Caracas

Alex G. Santana

Salamanca

Miércoles, 3 de abril 2024, 10:27

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Carmen Goenaga (Salamanca, 23 de febrero de 2004), jugadora del prestigioso World Padel Tour, vivió hace unos días una desagradable experiencia que afortunadamente terminó bien y que ahora puede contar ya en casa «más animada». Tras concluir su participación en el torneo de Puerto Cabello junto a su compañera, la argentina Aranzazu Osoro, y ya en el aeropuerto de Caracas para emprender el viaje de regreso a España, la salmantina perdió el conocimiento y se dio un fuerte golpe contra el suelo en el hombro y la cabeza. Tras ser atendida en la enfermería allí mismo y coserle unos puntos en la frente, pudo montarse en el avión. Ya en España, fue examinada por los médicos, que comprobaron que a pesar del fuerte dolor en el hombro no lo tiene roto, y que tras los correspondientes cuidados y reposo podrá estar en poco tiempo lista para continuar jugando en los próximos campeonatos.

Ya en casa después del susto, ¿cómo se encuentra?

—Un poco más animada. El torneo en Venezuela fue un caos en todos los sentidos, con la gente intoxicada, mucho calor y humedad... Fue todo un poco desastre, pero por suerte ya llevo unos días tranquila en casa. Ahora me han mandado reposo y estoy aprovechando para descansar, que venía de jugar también en Acapulco y varias semanas sin parar, y también estoy animada.

¿Qué le han dicho los médicos de posibles lesiones?

—En cuanto aterricé en Madrid me fueron mis padres a buscar y ya fuimos allí al médico. Me miraron el hombro, porque tenía mucho dolor y pensaba que me lo había roto. Pero por suerte no, es una tendinitis que me limita bastante la movilidad porque me duele y está muy inflamado, pero mi fisioterapeuta me ha dicho que es solo muscular. Así que dentro de lo que cabe bien con unos días de reposo y trabajándolo para poder llegar al próximo torneo a finales de abril. Si todo va bien debería llegar sin problemas.

¿Recuerda algo de lo que le sucedió?

—Sí que es verdad que tengo bastante facilidad para marearme si veo sangre, hace calor o estoy rodeada de muchísima gente, pero otras veces lo noto porque me avisa el cuerpo. Sin embargo esta vez no noté nada. La gente me decía que por qué no había avisado. Lo único que recuerdo es despertarme en el suelo, no haberme encontrado mal.

¿En qué zona del aeropuerto le sucedió?

—En la cola para facturar la maleta. Me dio la vida que fuimos con mucho tiempo de antelación, cuatro horas, y me pasó justo al principio, así que hasta las once de la noche que salía el vuelo hubo tiempo para que me dieran los puntos, recuperarme y demás.

¿Con quién estaba?

—Con Marina Lobo, una chica con la que jugué en categorías menores y una jugadora portuguesa que no conocía mucho, pero es médico y me dio mucha tranquilidad y me iba contando todo.

¿Pudieron atenderla en el mismo aeropuerto?

—Sí. Me desperté en el suelo y me llevaron a una especie de enfermería. Allí me pusieron los puntos y me colocaron una vía con suero, porque estaba muy deshidratada.

Supongo que en cuanto pudo lo primero que hizo fue avisar a la familia

—Marina avisó a mi hermano, que acababa de jugar. Y después él avisó a mis padres, aunque aquí en España eran las dos de la mañana o así. Después, en cuanto salí de la enfermería cogí el móvil y hablé con ellos para decirles que estaba bien y que no se preocuparan. Tenía la duda del viaje en esas condiciones, porque son ocho horas de vuelo, pero lo hice sin problemas.

¿Al final su desmayo fue también por el virus que sufrió tanta gente en el torneo?

—La cosa es que el virus yo no lo tuve y eso que todo el mundo estaba malo. Unos decían que si era el pollo, otros la fruta... Cada uno le echaba la culpa a una cosa y yo me agobié y dije: no voy a comer nada o muy poco. Y cuando veía comida no me entraba. Así que estaba tranquila porque pensé: si es por la comida no me cojo el virus. Pensé: si no como no me pongo mala. Así que me puse muy débil y por eso me desmayé.

Otra experiencia más que vivir dando vueltas por el mundo a pesar de su juventud.

—Desde luego, pero dentro de lo que cabe ha terminado todo bien y estoy animada.

Cambiando de tema: ¿Qué tal estás primeras semanas con su nueva compañera, Aranzazu Osoro?

—Muy bien, salvo en este torneo en Venezuela, que salió un poquito peor. En los otros dos que hemos jugado fue todo muy positivo y estoy muy contenta, especialmente en Acapulco. Creo que todavía tenemos mucho margen de mejora como pareja.

¿Qué objetivos se ha marcado para esta temporada?

—El principal será meternos dentro de las ocho mejores parejas, que ahora mismo estamos novenas y muy cerca de las octavas. Ese es el gran objetivo y después disfrutar y dar lo mejor de mí como siempre.

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