02 julio 2022
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Castilla y León afirma que tener más medios no hubiera cambiado el resultado en el incendio de Zamora

José Ángel Arranz considera que se está utilizando la catástrofe para hacer reivindicaciones laborales

23 jun 2022 / 21:20 H.

La Junta de Castilla y León ha afirmado que el fuego de la Sierra de la Culebra (Zamora) que ha calcinado 30.800 hectáreas fue una “absoluta barbaridad” con una propagación y un comportamiento nunca vistos y permaneció el 50 por ciento del tiempo fuera de capacidad de extinción, con avances que llegaron a 1.200 hectáreas por hora.

Así lo ha afirmado el responsable del Centro para la Defensa contra el Fuego, Enrique Rey, quien ha explicado los pormenores del operativo de extinción junto al director general de Patrimonio Natural y Política Forestal, José Ángel Arranz, y el jefe de servicio de defensa del medio natural, Ángel Sánchez.

Arranz ha justificado la rueda de prensa para explicar las circunstancias y el operativo de extinción en que se están trasladando datos que “no se ajustan a la realidad” y además se utiliza la catástrofe para hacer reivindicaciones laborales, “que pueden ser muy loables”, pero que no tienen ver con el incendio.

Tras defender el “magnífico trabajo” realizado por las personas que han participado en la extinción, jugándose la vida, Enrique Rey ha explicado los pormenores de este incendio en unas conclusiones preliminares desde el punto de vista técnico, ya que ha afirmado se estudiará más a fondo para conocer y entender el incendio de forma científica y además poder aprender para mejorar la actividad formativa.

Rey, quien participó en el operativo, ha asegurado que el incendio fue una “absoluta barbaridad” y el mismo tuvo un origen en una tormenta seca -sólo con precipitaciones locales, aunque fueran fuertes- que “barrió” la provincia de Zamora el día 15, con fuerte aparato eléctrico y vientos “excepcionalmente fuertes” de 70 kilómetros y muy cambiantes, que complican las tareas de extinción frente a los vientos sostenidos porque obligan a un “replanteamiento continuo” de la estrategia de “ataque” al fuego.

A esto se sumaron las temperaturas extremas y una escasa humedad, situación que se mantuvo por la noche, lo que facilitó la ignición de cualquier rayo, por lo que se llegó a tener alrededor de 14 focos, algo que “no es normal”, y una “rápida consolidación” del fuego.

Todo ello, ha señalado, supuso una alta complejidad en la toma de decisiones y además hubo muchas dificultades para transmitir información y para mantener comunicaciones, a pesar de lo cual se dio respuesta a todos los focos con los medios disponibles e “incluso más” y conforme a los protocolos establecidos “con muy buena diligencia”. Además, la alarma social “comprensible” que generó supuso una saturación de llamadas que “colapsó” los canales de comunicación e hicieron llegar una información “distorsionada” hacia el operativo, que dio respuesta “perfectamente”.

Inicio del incendio

El inicio del fuego fue a las 19.48 horas del día 15 cuando un puesto de vigilancia alertó del primer foco en Ferreras de Abajo, hasta donde se desplazaron “de inmediato” varios medios, entre ellos un helicóptero, que a los 18 minutos estaban interviniendo -a pesar de que los medios aéreos necesitan diez minutos antes de iniciar el vuelo por normativa aérea-.

A los pocos minutos, a las 20.08 se detectaron otros dos nuevos focos a una distancia de un kilómetro y así hasta 14 focos, con vientos que hasta la 1.00 fueron muy cambiantes, lo que supone que cuando se controla una zona se vuelva a reactivar muy rápido, con cambios sucesivos e intensidades no previstos, sin que se pudiera avanzar por sucesivas reactivaciones.

Así, durante la primera noche estuvieron interviniendo hasta cien personas, en las dos horas iniciales había cinco medios aéreos y poco después llegaron convoyes de las provincias limítrofes (Valladolid, Salamanca y León), además de medios del Ministerio y posteriormente de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Sin embargo, en el análisis hecho de los cinco días hasta la estabilización del fuego, Enrique Rey ha apuntado que más de la mitad del tiempo (60 de las 120 horas) el incendio tuvo un comportamiento convectivo y estuvo fuera de la capacidad de extinción, es decir, que “no hay medios humanos, materiales y técnicos” que permitan su extinción y sólo se puede trabajar intentando contener el avance mediante maquinaria, técnicas de contrafuego, la realización de cortafuegos y otras labores como la defensa de las poblaciones y las infraestructuras.

Aunque la emergencia sea distinta, lo ha comparado con la erupción del volcán de La Palma, donde no se puede pensar en detener el avance de la lava.

Además, el responsable del Centro para la Defensa contra el Fuego ha explicado que se establecieron “líneas de control” del incendio y, como ejemplo de su virulencia y dimensiones, ha señalado que se pudo ver que el fuego pasaba por encima con saltos de 200 o 300 metros e incluso saltó 500 metros y pasó una barrera natural como el embalse del Tera, se consolidó en cinco minutos y quemó 20 hectáreas. Incluso hubo amenaza de que saltara la Autovía de Rías Baixas (A-52), pero logró pararse.

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