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La no vacuna de la EHE y más motivos de crispación

Martes, 16 de enero 2024, 07:48

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Existe el convencimiento de que el campo tiene que espabilar porque la imagen del agricultor y el ganadero se mancha. De lo más reciente ha sido lo de Neftlix, la docuserie «Somos lo que comemos». Con cuestionables argumentos científicos, va de que cada gemelo sigue una dieta y resulta, sorpresa, que es mejor la vegana. Está también «What the Health», sobre cambio climático; «Food Choices», sobre la importancia de elegir bien lo que comemos para salvar el planeta; o en otra plataforma, «El lado amargo del azúcar».

Agricultores y ganaderos se quejan de esa criminalización y de más. Anuncian manifestaciones. Lo ha hecho ASAJA Castilla y León y también Unión de Uniones, que ya tiene fecha para la tractorada. En Alemania hay una causa para las protestas: el anuncio de que se acaba la reducción del impuesto al diesel. Aquí hay mucho de todo.

Hay un gran malestar que lleva a la desilusión. No por una causa, por muchas. Y justo no tener una que unifique, como sí ocurre en Alemania, hace dudar de que aquí fuera posible llevar 5.000 tractores a Madrid.

Aquí el agricultor está crispado por la PAC. Unos, porque han recibido menos dinero que la campaña anterior. Y todos, en general, por lo complicada que es y los requisitos, algunos absurdos, a los que obliga.

Está molesto por la sequía. Porque en un año nefasto para el campo, el Ministerio no concedió la misma ayuda a todos. Está molesto porque la cosecha fue muy corta, los costes para sembrar muy altos, y el precio al que le pagan cebada, trigo o maíz no deja de bajar. Cada vez más.

Está crispado por la paja. Porque a estas alturas no hay ganadero que pueda entender que tiene un problema, que además es general en toda España, y que el Ministerio no se mueva, aunque sea para preguntar. Y desde ayer la paja cotiza en Salamanca a 160 euros la tonelada, más de lo que se pagaba al agricultor por la cebada y el trigo en el 2017.

Hay crispación por la enfermedad hemorrágica epizoótica. Y la hay porque prácticamente todas las comunidades afectadas piden la vacuna y el grupo que la investiga se financia con ayuda europea. Y el Ministerio habla con laboratorios, pero no de partidas económicas. Y ese grupo investigador cree que sólo se podrá controlar la enfermedad si se vacuna. Que ocurre como con la lengua azul, que no hay medida de prevención que la controle. Hay malestar por la EHE. Y miedo. Mucho.

Y está lo de los regadíos, por los que no se apuesta. Y porque se habla de cambio climático y lo secos que deja los embalses, cuando no se potencia el recrecimiento de aquellos donde el agua no falta. Ni se renegocia con Portugal el ya muy viejo convenio de Albufeira. Hay crispación porque en días tendrá que soltarse agua del embalse de Santa Teresa.

Y está lo de la tuberculosis, que ahí sigue. Y lo de la Ley de la Cadena. Y lo del lobo, que resulta que Transición ve ahora clave esperar al censo y cuando le dio la máxima protección, pues no. Y la Agenda 2030, que es un golpe para la ganadería... Hay malestar, sí, y crispación. Y sobre todo mucha impotencia.

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