11 julio 2020
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¿Por qué el cierre de los hoteles afecta a los ganaderos de ovino de Salamanca? Esta es la razón

El parón de vuelos y el cierre de la mayoría de los alojamientos amontona lana de oveja de leche sin salida | Acusa la bajada de la demanda por el COVID porque su destino es fabricar moqueta

28 may 2020 / 10:10 H.

La crisis del coronavirus no solo ha afectado al consumo de carne sino también a la lana de las ovejas, ahora sin salida, especialmente aquella que tenía como destino la elaboración de moquetas para los aviones o los hoteles. Con los vuelos suspendidos y establecimientos hoteleros cerrados, con el parón de construcción que conlleva y de renovación de materiales, las víctimas han sido aquellos ganaderos que se dedican a la producción de ganado ovino de leche porque su lana tenía ese como principal destino. En Salamanca una de las principales razas de ovino de leche es la assaf, extendida sobre todo en la zona de Vitigudino, y ahora sus ganaderos, en plenas labores de esquileo de las ovejas, se encuentran con que reciben apenas unos céntimos por su lana (0,05 euros el kilo cuando el año pasado eran 0,15) y algunos incluso agradecen solo con que se la retiren.

Los que tienen ovejas con lanas más valoradas, como la merina, cobran con dificultad los 0,45 euros el kilo, lo que ni siquiera permite al productor pagar con la lana el coste del esquileo -de cada oveja se obtienen entre 1,5 y 2 kilos-. La crisis del coronavirus paró además las fábricas de China dedicadas a la elaboración textil, y eso se sumó a la guerra comercial entre China y Estados Unidos, que ya había tirado por tierra el valor de la lana.

“Ahora los laneros nos dejan incluso las sacas para que guardemos la lana, nos la dejan a domicilio pero si me pagan a 0,05 euros el kilo de la de leche y no toda, ¿me merece la pena hacer el trabajo de guardar toda esa lana por 50 euros?”, se pregunta un ganadero.

De momento lo están haciendo. Esto se produce cuando hay escasez de lana porque los esquiladores uruguayos llegaron más tarde que otros años por el COVID (están ahora a tope pero se van el 20 de julio) y hay laneros que ahora están parados.

“La temporada de bodas y comuniones ya se ha perdido”

Juan Antonio Cuesta es la tercera generación de un negocio familiar dedicado a la compra, clasificación y comercialización de lana en Macotera. A través del puerto de Valencia, su mercancía se envía directamente a Shangai. “Como China pare, no tenemos otros mercados”, afirma.

La pandemia del coronavirus les ha obligado a parar la actividad y a presentar un ERTE hasta el mes de julio, además de ver cómo la facturación les ha bajado un 80 por ciento.

Juan Antonio Cuesta, con su almacén a rebosar de lana. | TRISOL
Juan Antonio Cuesta, con su almacén a rebosar de lana. | TRISOL

“A ver cómo salimos de ésta porque la pandemia es global y el todo occidente está causando estragos. Cuando salgamos del problema sanitario, vendrá el laboral y el social”, añade.

“Desde diciembre tenemos todo parado y desde septiembre que retomamos después de las vacaciones estaba ya muy flojo por los problemas comerciales entre Estados Unidos y China. La temporada de bodas y comuniones ya la damos por perdida, que es cuando el sector textil demanda lana para confección y ahora no sale el género”, explica Juan Antonio Cuesta.

“Temo que el consumo se frene en seco, salvo lo indispensable, y entremos en un círculo vicioso que nos afecte a todos. El futuro pinta feo y a día de hoy no sabemos si seguiremos derivando todo el manofacturado a China o cómo lo haremos”, concluye el lanero.

“No tenemos lana de calidad porque no hay esquilada”

Las restricciones del coronavirus ha afectado también al sector lanero por la imposibilidad de recibir lana esquilada. El desabastecimiento ha llegado también a Béjar, donde el apartadero de lana de Alberto Vicente y Julio Barrera no recibe materia prima y mantiene paralizado el proceso.

Alberto Vicente y Julio Barrera, ayer en su apartadero de lana en Béjar. | TEL
Alberto Vicente y Julio Barrera, ayer en su apartadero de lana en Béjar. | TEL

En su nave, “no tenemos lana de calidad porque no está esquilada” aunque esperan para esta semana la llegada de un camión con 6.000 kilos, una sexta parte de lo habitual, por la falta de mano de obra, que no ha podido entrar en España por al virus. A esa situación, se suma que los precios “han bajado notablemente, es decir, de los 2,60 euros el kilo a 60 céntimos en la actualidad en la lana de más calidad”, explican.

Otro problema que destacan Alberto Vicente y Julio Barrera es que China, en la actualidad, no está comprando lana en una situación que comenzó hace aproximadamente un año pero que se ha agravado por el coronavirus.

La lana ya preparada espera para ser recogida y trasladada a Badajoz mientras Alberto Vicente y esperan más materia prima para avanzar en su trabajo y que no se junte toda la producción de cara a los meses de junio y julio en un sector que “cada año va empeorando un poco más” ya que “viene arrastrando stock de tres años para acá”, afirma Alberto Vicente.

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