15 diciembre 2019
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La vuelta al pasado de la cosecha de patata en Salamanca

A diferencia de lo que ocurría antes, cada vez más compradores rechazan la máquina para recoger el producto de más calidad y todavía hay cuadrillas trabajando

01 nov 2019 / 14:25 H.

La patata vive su particular vuelta al pasado en cuanto a su cosecha porque la máquina, tan de moda en los últimos años, empieza a ser apartada por algunos compradores que buscan la máxima calidad.

Esto hace que, a diferencia de años pasados aún queden cuadrillas -la mayoría de rumanos- en la provincia de Salamanca para atender la recolección de última hora, en los aproximadamente 10 días que estiman los productores que pueden quedar de campaña. Las semanas anteriores eran más pero en esta recta final se observa mayor presencia de maquinaria en las tierras porque con el cambio al horario de invierno las horas de luz son menos y las cosechadoras avanzan más en la recolección, de ahí que se sea más exigente a la hora de seleccionar la patata que se va a recoger a mano. De hecho, una de las cuadrillas más activas de Cantalpino, formada por cuatro hermanos, ya se está preparando para marchar a Málaga el 10 de noviembre a la campaña de la aceituna.

Para el agricultor la recogida a mano no supone un problema extra, salvo el tardar más en ver “limpia” la tierra y en prepararla para la próxima campaña, porque en cuanto a precio el comprador suele ofrecerle cobrar lo mismo por las patatas y el coste de la recolección a mano suele asumirla el almacenista.

El precio que se paga por la patata blanca está en los aproximadamente 0,16 euros el kilo al agricultor, aunque depende de las variedades, mientras que las rojas siguen vendiéndose en torno a los 0,08. La estabilidad en este mercado es lo que ha marcado los meses de agosto y septiembre. Tras un inicio de campaña en julio con precios próximos a las 0,40 euros el kilo, la falta de demanda por parte del mercado portugués de las variedades rojas arrastraron también a las blancas hasta los precios actuales. La campaña pasada acababa sin embargo a precios entre los 0,16 y los 0,27 euros el kilo, mientras que la anterior, la nefasta 2017, el precio de la patata se arrastraba ente los 0,05 y los 0,12 euros el kilo.