15 agosto 2020
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El motivo por el que cuesta tanto encontrar cerezas de la Sierra en el mercado

14 jun 2020 / 19:23 H.

“De la cereza Burlat, que es la primera, no hemos recogido ni un kilo”, lamentan los productores de cereza de La Sierra para explicar el mal inicio de la campaña, que mejoró con las variedades posteriores, sobre todo en calidad, ya que la cantidad no será mucha. Entre los fríos de la floración y la falta de tratamientos, se calcula que la producción este año será la mitad que en 2019.

Las expectativas mejoran algo con la cereza de industria que, como señala el presidente de la cooperativa de Sotoserrano, Joaquín Camaces, “pienso que es de la que más cantidad vamos a recoger”, aunque tampoco será un año positivo para ese tipo de producción, la cereza más tardía que no se vende en fresco sino que se utiliza para su transformación y se la suelen llevar para Extremadura y, también, para Italia. Es el caso de pueblo como Pinedas, donde suele llegar un comprador italiano pero, por la situación internacional suscitada por la pandemia, será complicado colocar allí la producción.

En cuanto a los precios, el optimismo de la semana anterior se ha rebajado dado que, como señalan en Sotoserrano, ha bajado el precio en torno a 20 céntimos el calibre. Los mejores precios de la campaña, hasta el momento, se pagaron en la última semana de mayo cuando el valor oscilaba entre el euro del calibre 22 a los 3,20 euros del calibre 30.

Ya en junio ha descendido el precio aunque, dentro de lo que cabe, no es malo para la situación que han vivido los productores a lo largo de la pasada primavera: daños por el tiempo, imposibilidad de hacer los primeros tratamientos y, como elemento final, lluvias que han rajado mucho fruto. Este fin de semana, por ejemplo, ha influido también en la recogida ya que las lluvias del viernes por la tarde, que en algunas zonas llegaron a ser intensas, pudieron perjudicar la calidad. Quedan las variedades tardías, que en el caso de la Sierra, llegan hasta localidades como San Miguel de Valero, donde los árboles se encuentran cargados de fruto.

Con la recta final de la campaña de cerezas, marcada como todo este año por la crisis del coronavirus, la atención comienza desplazarse hasta las vides. Por el momento, esta producción no se ha visto afectada y el fruto comienza a coger forma para ir engordando. Aunque las campañas se adelantan cada vez más y hay zonas donde la vendimia empieza en agosto, se espera la época fuerte para septiembre.

Eso sí, la humedad y el calor no son buenos porque favorecen la aparición de hongos si no se ha tratado bien la parra. Este, y las posteriores tormentas, son ahora el temor.