17 agosto 2022
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La ganadera salmantina que viaja a Francia para ‘formarse’: “Allí valoran más lo suyo”

Marta Diego es ingeniera agrónoma, tiene una ganadería de charolés y ya es la segunda vez que acude a otras explotaciones del país vecino para aprender

01 jun 2022 / 19:05 H.
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Marta Diego siente pasión por la ganadería desde muy pequeña gracias a que su padre, enfermero de profesión, decidió un buen día retomar la tradición familiar y tener su propia explotación, más bien como un “hobby”. Pero de “hobby” desembocó en pasión, la misma que heredó Marta y que la lleva ahora a dar el paso de quedarse con la explotación de su padre -ultiman su traspaso- y a intentar vivir solo de esta ganadería pura de raza charolesa. Lo ve complicado. Tiene 20-25 vacas y, al menos de momento, no quiere crecer en tamaño.

Conocimientos no le faltan porque a llevar prácticamente toda su vida ayudando en la explotación, une que es ingeniera agrónoma y que tiene un afán por mejorar que hace que no deje de aprender. Un ejemplo, en el 2019 aprovechó Salamaq para contactar con una explotación ganadera en Francia, de raza charolesa, y permaneció dos meses allí para aprender. Ahora acaba de ir a Burdeos a un encuentro con ganaderos franceses promovido por la Diputación de Salamanca y la región de Aquitania y de nuevo la experiencia le ha encantado.

Ve a los ganaderos franceses “muy profesionales” y dice con envidia que el pueblo francés muestra “un fuerte sentimiento hacia sus productos. En Francia valoran más lo suyo”, asegura. Los ganaderos de allí comercializan su propia carne y un poco por esto, el apoyo de los ciudadanos y una climatología favorable, logran una rentabilidad en sus explotaciones superior a la que se obtiene en Salamanca. ‘Intentan hacerlo todo ellos para evitar al intermediario’, dice, y habla de inseminar, hacer las ecografías o vender directamente la carne. ‘Nosotros trabajamos para vivir y ellos viven para trabajar’, explica Marta, ‘pero les es rentable porque les pagan por sus animales unos precios muy superiores a nosotros’.

Admira también su profesionalidad y la constante mejora genética. “Aquí en España el miedo es invertir en genética y que luego te salga un positiva a tuberculosis”, dice. “En España si vas a una feria tienes que ir a la unidad, solicitar el saneamiento, pasar la prueba, hacer la guía de salida con la confirmación del animal saneado y si hay comprador, tiene que registrar la entrada. En Francia era, ‘vamos a la feria’, y cogían la documentación del animal y se presentaban en el recinto. Yo les pregunté, ¿y no buscáis al veterinario al llegar? Y su respuesta: ¿Para qué si no están enfermos los animales?”.

Otra diferencia es que allí es cría semiextensiva, con animales encerrados desde noviembre hasta mayo. Permite tener a los animales muy controlados pero Marta lo ve difícil en España por el coste. Lo que sí ha aplicado en España es la doma de todos los terneros desde chiquititos y la preparación para los concursos. “Me gustan porque te mides y ves lo que tienes”, cuenta. Ella por lo pronto tiene uno de los subcampeones más jóvenes de las distintas ediciones de Salamaq. Su sueño es ir hacia una explotación de genética muy selecta. “Si tienes calidad, sabes que vendrá gente a comprar”, añade.

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