23 agosto 2019
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Investigadores salmantinos consiguen aumentar la productividad de la colza

El grupo de Control Biológico del CIALE mejora un 60% el rendimiento de la planta al usar dos tipos de hongos

15 ago 2019 / 10:14 H.

Una investigación salmantina ha conseguido demostrar que la interacción de dos tipos de hongos mejora ostensiblemente la productividad de la colza. Los ensayos en laboratorio han permitido mejorar el rendimiento de las plantas un 60%, por lo que el objetivo ahora de los investigadores se centra en trabajar desde la modificación genética para que la propia planta pueda desarrollar estos hongos de manera efectiva, así como realizar trabajos de campo que facilite su uso y reduzca la utilización de químicos.

El trabajo del grupo de Control Biológico del CIALE de la Universidad de Salamanca, publicado en la revista Scientific Reports, del grupo Nature, comenzó hace cuatro años. El punto de partida de la investigación era la imposibilidad de la familia de las crucíferas, a la que pertenece la colza, para formar relaciones simbióticas con los hongos micorrícicos. Estos organismos incrementan la tolerancia de las plantas a sequías, salinidad o suelos contaminados, además de mejorar sus defensas ante plagas y patógenos.

Para facilitar la relación entre las crucíferas y los hongos micorrícicos, el grupo de investigadores salmantinos utilizó otro tipo de hongos, los trichoderma, en el que había centrado sus estudios con anterioridad. Los trichoderma también resultan beneficiosos para las plantas, al matar hongos patógenos o inhibir su crecimiento, además de favorecer el crecimiento vegetal y activar sus defensas. A diferencia de los micorrícicos, ellos sí son capaces de colonizar las raíces de las crucíferas.

Resultados muy positivos

La inoculación combinada de ambos hongos en la colza obtuvo resultados muy positivos. Los trichoderma, una vez asentados en las raíces de la planta, modifican su respuesta ante la presencia de micorrícicos, que ahora sí pueden relacionarse con la colza. Además, los efectos beneficiosos de los trichoderma también aumentan, lo que incrementa de manera notable la productividad.

“Crece un 60% en los ensayos que hemos realizado en el invernadero del laboratorio”, expone Jorge Poveda, investigador doctor del grupo de Control Biológico. Los hongos que han utilizado se encuentran en biofertilizantes que pueden comprarse en el mercado, por lo que esa combinación puede aplicarse fácilmente en los propios cultivos. No obstante, Jorge Poveda señala que en estos casos la productividad se reducirá porque entran en juego otros elementos.

De hecho, uno de los siguientes pasos de la investigación incluye los ensayos de campo, aunque antes quieren seguir trabajando en otros aspectos. “Las plantas crucíferas a las que pertenece la colza perdieron la capacidad de relacionarse con los hongos micorrícicos durante su evolución. Nuestro objetivo es trabajar desde la modificación genética para lograr de nuevo esa relación efectiva sin que intervengan otros factores”, indica Jorge Poveda.