17 abril 2021
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Habla la hija de Félix Rodríguez de la Fuente: “Mi padre sabía que conservar el lobo en contra de la población sería papel mojado”

Su batalla desde hace tiempo es que el lobo y la ganadería puedan convivir, como quería su padre, Félix Rodríguez de la Fuente. Odile Rodríguez de la Fuente, bióloga de profesión, tiene claro en una entrevista para LA GACETA que si él viera lo que ocurre ahora se sentiría “frustrado”

05 mar 2021 / 08:51 H.

Cuando su padre, el famoso naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, murió ella tenía 7 años. Aún así, quiso seguir su legado y por ello estudió biología. Ahora se ha convertido en víctima de ataques de ecologistas por la posición que mantiene con respecto al lobo.

–En el debate sobre el lobo es raro que no aparezca el nombre de su padre y su lucha porque esta especie dejara de ser considerada una alimaña. ¿Cómo cree que viviría él la situación actual, con el Ministerio para la Transición Ecológica listo para incluir al lobo en el Listado de Especies Protegidas y las comunidades loberas y los ganaderos, indignados?

–Creo que se sentiría frustrado de que, 40 años después de que iniciara sus campañas a favor de la especie, hayamos avanzado tan poco en relación al conflicto social que sigue generando su mera mención. El gran problema que el lobo tiene para expandirse y reconquistar zonas de las que se extinguió, no es biológico. El gran problema es la torpeza administrativa y política para sentar a todos los sectores implicados y mediar, para que lleguen a acuerdos basados en datos reales y contrastados.

–Se recuerda esa grabación de su padre hablando con un ganadero en la que decía que si había daños al ganado, había que abatir al lobo, y lo decía alguien que describió como nadie la belleza de esta especie. ¿Qué le sugiere esa conversación?

–Me sugiere que mi padre era una persona muy sabia. Él sabía que conservar al lobo en contra de la población que reside en los pueblos y por obligación, no sería más que papel mojado.

“Todo lo andado se ha desandado por la decisión casi unilateral del Ministerio de incluir al lobo en la lista del LERSPE”

–Como hija de Félix Rodríguez de la Fuente, ¿qué mensajes recibe estos días que se habla tanto del lobo? ¿Son más de apoyo? ¿Más críticas?

–Pues hay de todo. Hay un sector radical y muy beligerante que se supone además que es él que se abandera con la protección del lobo, que me está poniendo verde por redes sociales. Ellos abogan por que no se haga ningún tipo de control letal de la especie, bajo ninguna circunstancia, y me ven como una traidora del mensaje de mi padre que paradójicamente, no han entendido en absoluto. Son precisamente este tipo de grupos los que más contribuyen al odio hacia la especie y el enconamiento del conflicto. De este modo algunos otros radicales, del bando contrario, se tome la justicia por su cuenta usando métodos como el veneno y el furtivismo que son, a día de hoy, la peor amenaza para el lobo. Es decir, que alimentan lo que más amenaza a la especie. Curioso, ¿no?

–¿Por qué no se queda al margen de esta polémica cuando le sería más cómodo?

–Porque he crecido con el lobo. He mamado el amor a esta especie, así como al mundo rural y a la ganadería extensiva y creo firmemente que ambos pueden convivir e incluso beneficiarse. No olvidemos que mi padre era de un pueblo de pastores. Y porque llevo muchos años trabajando por apaciguar el conflicto y conseguir que el lobo y la ganadería puedan convivir. Para que en España no dejen de escucharse los hermosos aullidos del lobo.

–Como naturalista, ¿qué cree que ocurrirá con el lobo si se prohíbe su caza?

–Como bióloga siempre he acariciado ese objetivo. Somos muchos los que sabemos que el control cinegético de la especie, a través de cupos, no contribuye a minorar los ataques al ganado. Es más, puede darse incluso el efecto contrario. Pongamos el caso de una manada de lobos donde los lobos alfa enseñan a la manada a cazar especies silvestres. Ellos suelen ser los padres y los líderes del grupo. Si en una batida se cazan estos lobos, la manada quedará desestructurada y muy posiblemente comenzará a cazar presas más fáciles.

Ahora bien, este era un objetivo al que había que haber llegado con el consenso de todos y lo malo es que estábamos cada vez más cerca de lograrlo, pero desafortunadamente, todo lo andado se ha desandado por la decisión casi unilateral del Ministerio de incluir a la especie en la lista del LESRPE.

‘He mamado el amor a esta especie, así como al mundo rural y a la ganadería extensiva y creo firmemente que ambos pueden convivir’

–Decía (en concreto en la revista ‘COAG informa’) que elevar de protección del lobo “no me parece una decisión ni social ni científicamente necesaria y podría incluso ser contraproducente para la propia especie”. ¿Qué opina de que exista un comité científico en el que supuestamente se ha apoyado la ministra para dar este paso?

–Es importante aclarar que la especie se ha incluido en el LESRPE después de que una ONG (ASCEL) iniciase un procedimiento por la vía administrativa y contenciosa para que el Ministerio incluyese al lobo en dicha lista. El Ministerio estaba obligado a someter dicha solicitud a análisis de un comité científico oficial independiente, como parte del procedimiento administrativo.

El comité se manifestó a favor de incluirla en el LESRPE pero no como especie vulnerable, lo que significa que deja de ser cinegética, pero puede someterse a controles letales en determinados casos. En este sentido yo estoy de acuerdo con el fondo, pero no con la forma. Opino que deberíamos haber llegado a este objetivo -que el lobo pasase a tener un estatus único en toda la península como especie no cinegética- pero como fruto del consenso, la mediación entre sectores y la puesta en marcha de medidas necesarias para el sector ganadero.

Creo que el comité científico debería haberse dado cuenta de que el lobo no es sólo una especie amenazada, como cualquier otra, sino una especie cuya conservación implica un enorme reto social. En este sentido tendrían que haber recomendado la contribución, en su dictamen, de la opinión de científicos expertos en antropología, psicología, mediación social, etc... la ciencia no se puede aislar de la realidad socio cultural y menos cuando se van a tomar medidas que afectan a las personas y sus formas de vida. Está más que probado que las medidas de conservación que se toman, en contra de la población que comparte su espacio con estas especies, no son efectivas y llevan incluso al efecto contrario al objetivado.

–Aboga por el consenso pero ¿deben tener más peso las comunidades loberas que las otras en la toma de decisiones?

–Creo que si se trata de que todos los españoles decidamos sobre qué estatus debe tener el lobo, lo que a priori no me parece mal, todos deberíamos contribuir a los costes que dicha decisión represente. Es decir que todas las comunidades autónomas, en función de su población, deberían contribuir económicamente a cubrir todos los costes derivados de la convivencia de la especie con la ganadería a nivel nacional. Desde las indemnizaciones, a la formación para ganaderos que vayan a empezar a convivir con la especie, a costes de implementación y mantenimiento de medidas disuasorias, etc...

“Si se trata de que todos los españoles decidamos sobre qué estatus debe tener el lobo (...) todos deberíamos contribuir a los costes”

–¿Es necesario “partir de cero” y diseñar entre todos la nueva estrategia nacional?

–No veo posible que se pueda dar marcha atrás en la decisión de incluir al lobo en el LESRPE porque el procedimiento ha sido administrativamente impecable (salvo por las votaciones de las CCAA que por otro lado no eran necesarias). Creo que, partiendo de la nueva base del estatus legal del lobo, hay que sentarse e implementar las medidas necesarias, a nivel nacional, para contribuir a la convivencia exitosa del lobo y la ganadería. Esto es lo que se está intentando vertebrar desde la estrategia nacional de conservación del lobo ibérico. Espero que al menos esta estrategia si se elabore con el tiempo y metodología necesarias y como resultado del consenso de todos los sectores implicados y participación pública.

–¿Qué le diría a un ganadero que ha sido víctima de ataques del lobo y que observa la situación actual?

–Que no está solo. Que tiene a muchos biólogos, naturalistas y conservacionistas que entienden su situación y están trabajando para que no tenga que cargar sobre sus espaldas con el coste que implica tener lobos en nuestro país.

–¿A quién ve ahora más débil, al ganadero o al lobo?

–A los dos.

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