12 agosto 2020
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Estos son los tres cultivos favoritos de los agricultores salmantinos

El trigo, el maíz y el girasol se consolidan como los preferidos en la tierra charra

14 jul 2020 / 20:27 H.

Salamanca apuesta por el trigo blando en cuanto a cultivos y también por el maíz, en regadío. No obstante, la mayor superficie en una provincia tan ganadera como Salamanca la ocupan los pastos permanentes de 5 o más años, que han aumentado esta campaña hasta las 595.701,03 hectáreas, según los datos de las solicitudes de ayudas de la Política Agraria Común correspondientes a 2020.

El trigo blando pierde 2.000 hectáreas con respecto al pasado año y prácticamente las mismas, la cebada, que no llega ahora a las 39.000 hectáreas en la provincia de Salamanca. Sí en cambio aumenta la superficie de centeno y de avena, un cultivo ya con solo 6.577 hectáreas menos de superficie que la cebada (32.135,19).

En regadío, el maíz se consolida con 17.126,58 hectáreas, una superficie ligeramente inferior a la del pasado año -17.269,94 hectáreas-. En 2018 la superficie de maíz “solo” era en Salamanca de 15.973,95 hectáreas, lo que confirma a este cultivo que ahora mismo es “rey” absoluto en regadío.

Ahora la remolacha ya no compite con él, en descenso desde hace unos años y este lo confirma: solo se han sembrado en la provincia de Salamanca 1.285,87 hectáreas de remolacha -fueron 1.430,73 hace un año, pero en 2018 había 1.867,11-.

Pero es que los agricultores tampoco encuentran la alternativa en la patata por unas fluctuaciones de precio año tras año que la convierten en un producto que les ofrece poca estabilidad, sobre todo en una provincia como la de Salamanca en la que se sigue trabajando poco con contratos. La superficie de patata de este año es de 4.142,23 hectáreas, por debajo de las 4.434,75 de hace un año, que también bajó con respecto a 2018, cuando se sembraron en Salamanca 4.504,88 hectáreas.

Al contrario que estos, un cultivo que sigue gustando en Salamanca es el girasol, aunque este año ha perdido 1.000 hectáreas con respecto al pasado, también influido porque la decisión de siembra coincidió con el periodo de confinamiento con la COVID-19 y hubo quien prefirió no arriesgar. El cultivo se había mantenido en las 16.516,64 hectáreas en 2018, había aumentado en 300 el pasado año y ahora sufrió ese descenso que los productores ven sin embargo como algo temporal, no así como en el caso de la remolacha.

Este año la gran cosecha de colza ha coincidido también con un aumento de la superficie sembrada con respecto a hace un año: de 2.369,96 hectáreas en 2019 se ha pasado a cultivar en Salamanca 3.637,01 en 2020.

En cuanto a forrajes herbáceos, el tipo que más gusta es el raygras, que aumenta en prácticamente mil hectáreas este año y pasa de las 7.659,96 a las 8.781,97. Sigue siendo atractiva para el productor la mezcla avena-trigo como confirma el hecho de que se mantenga en las aproximadamente 2.700 hectáreas de hace un año, pero sobre todo manda la de veza-avena, que prácticamente repite superficie con respecto a hace un año -4.059,61 hectáreas por las 4.072,78 de entonces- . En cambio, las mezclas con menos aceptación son las de guisante-avena y avena-cebada, cada una de ellas con solo 15 hectáreas en la provincia.

En solitario, el guisante ha perdido 200 hectáreas de superficie -ahora 1.888,14 hectáreas-. Bajan garbanzo y lentejas.

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