05 diciembre 2021
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El joven ganadero salmantino que dice adiós a sus cabras 10 años después: “No es rentable”

Juan María de Arriba abrió su explotación porque su sueño era regresar a Monleón y ahora se suma a los muchos que se ven obligados a dejarlas. ‘No es rentable’

10 nov 2021 / 17:33 H.
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A Juan María de Arriba le encantan las cabras porque le parece un ganado muy inteligente, más que las ovejas y que las vacas. “Saben cuáles son las hierbas buenas y las malas...las enseñas a entrar para el ordeño y lo recuerdan al día siguiente y una oveja, en cambio, tarda meses en memorizarlo”. Pero tenía unas 200, ahora no guarda más de 100 y su objetivo es dejar solo 20 “y por no perder el código, no siendo que un día tenga que volver”. Mantendrá las ovejas, entre 280 y 300, pero en cambio quita las cabras porque tiene claro que “no son rentables”.

En Salamanca quedan menos de 6.000 y en su zona, con la marcha de este ganadero de 39 años, solo permanecerán el centenar de Cereceda de la Sierra y las de Santibáñez de la Sierra, que hace un año tenía censadas 400, con quesería propia, pero que ahora mismo está de parón de quesos porque no tiene suficiente producción de leche.

Juan María de Arriba, que también es alcalde en Monleón, abrió su explotación porque era su modo de volver al pueblo, del que se fue cuando no había cumplido los 10 años. Trabajó en instalaciones de aire acondicionado hasta su vuelta y montó con ilusión la explotación, con ovejas y cabras que pastan en parcelas cerradas, cuidadas por un mastín, y naves para encerrarlas durante la noche.

‘El que tenga monte y se dedique a producir cabritos, va bien, pero para leche no cubres costes’

La subida del precio del pienso le ha dado la puntilla a la explotación. En producción, dice, una cabra come al día un kilo y medio “casi dos” de pienso. “Y la tonelada está a 320 euros, disparado”, cuenta. “Con esos precios el que tenga monte y se dedique a producir cabritos, va bien, pero para producción lechera no cubres el coste”, lamenta.

Luego está la recogida de la leche. Él se considera un afortunado porque cuando se quedó fuera de circuito porque no había suficientes ganaderos en la zona para rentabilizar el envío de un camión, Cobadu accedió a recogérsela. “Pero fíjate lo que es enviar un camión a Cereceda de la Sierra y a Monleón, después va a Alba de Tormes, a Zamora y luego a Benavente porque no hay más cabras... lo que supone de costes para Cobadu: lo hace por no dejarnos tirados”.

Luego, el problema del precio de la leche, que Juan María ha visto a lo largo de estos 10 años “que baja o se mantiene, pero nunca sube”. En cuanto a vender cabritos, tampoco ha entendido la razón por la que, con los pocos que hay, “cuesta siempre algo menos que el lechazo”.

Ahora Juan María trabajará en Salamanca y mantendrá la explotación de ovino porque no sabe cuánto tiempo estará empleado fuera. Sí ve diferente el ovino que el caprino: “Seguiré con las justas para pagar la Seguridad Social”. Dice que en este caso el pienso no es tanto problema porque este año sembró mucho forraje “porque ya veía cómo estaban los mercados internacionales”. La oveja necesita pienso pero cuando está en producción, porque son de carne. Aún así, advierte: “Si se mantiene el lechazo a 70 euros, tiene futuro. Pero como metan lechazos de Francia criados además con polvos y baje, la gente los acabará quitando porque con el pienso así no se ganaría dinero”.

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