01 diciembre 2022
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El hartazgo entre los ganaderos salmantinos por el meloncillo: “Es peor que la peste”

En San Esteban de la Sierra ya no saben cómo proteger a sus animales ante este pequeño carnívoro que mata a becerros y corderos y por el que no reciben ninguna indemnización

04 jul 2022 / 08:33 H.
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En San Esteban de la Sierra ya no saben qué hacer con el meloncillo, un pequeño carnívoro que trae de cabeza a los ganaderos por las pérdidas que está provocando en sus explotaciones. Sergio Gómez es uno de los más afectados después de que la alimaña le haya matado en los últimos meses cuatro becerros y una vaca. “Lo único que podemos hacer es denunciar los ataques a Medio Ambiente para que conste en acta porque ni se le puede tocar, ni la Administración se hace cargo de los daños”, protesta este joven productor con una explotación de 88 reses. “A las vacas les come la ‘natura’, las ubres, y a los becerros el hocico, la lengua... se ha convertido en algo peor que la peste”, reconoce.

Cuenta que en una misma semana perdió a tres becerros y que desde entonces siente que tiene que estar alerta constantemente. “Para evitar los ataques tendría que estar las 24 horas del día con el ganado y si además tienes otro trabajo, como es mi caso, resulta totalmente imposible”.

Asegura que tanto él como el resto de ganaderos están totalmente indefensos frente al meloncillo, al que no se le puede cazar, y por eso pide soluciones. “Lo que queremos es un remedio y sobre todo que quien lo quiera conservar se haga cargo de los daños que provoca... igual que yo hago con mis animales”, insiste Sergio.

“No somos ganaderos, somos guardianes”

También su vecino Juan Gil tuvo que tomar medidas urgentes después de perder a cinco becerros a los que la alimaña atacó mientras nacían. “Ahora, cuando veo que las vacas están a punto de parir, lo que hago es meterlas dentro de una nave y esperar a que los terneros tengan un par de días para volver a soltarlos”, explica.

Esta medida frente al meloncillo le obliga también a estar todo el día encima del ganado para evitar que el animal ataque a las novillas jóvenes cuando están tumbadas y completamente indefensas. “Nos obliga a ser guardianes”, reconoce.

Los ganaderos de la zona tienen claro que es un “bicho peligroso” porque aunque su tamaño es similar al de una comadreja, sus dientes son más grandes que los de un perro.

Casi todos los ganaderos en San Esteban de la Sierra han tenido algún disgusto con el meloncillo desde que se dejara ver por primera vez en la localidad. Los primeros en dar la voz de alarma fueron los apicultores de la zona, que ya advirtieron a los productores de los problemas que estaba habiendo en Extremadura.

El hecho de no tener ningún depredador ha hecho que en pocos años haya pasado de verse algún ejemplar de manera puntual a toparse con la “larga serpiente peluda” que forman cuando se desplazan con sus crías una debajo de la cola de otra.

“No podemos hacer nada... sólo aguantarnos”

El nivel de hartazgo que sufren algunos de los vecinos de la zona ha hecho que incluso decidan deshacerse de sus animales para evitar el disgusto de encontrarlos gravemente heridos. “A veces te encuentras con corderos que no pueden mamar, les abres la boca y descubres que es porque les ha comido la lengua”, cuenta otro de los afectados. De hecho, los ganaderos aseguran que el instinto que tienen hace que sepan el momento en que los animales están a punto de parir para atacarlos. “Y cuando denunciamos lo que nos está pasando nos dicen que no podemos tocarlo y que nos aguantemos”, lamentan.

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