29 enero 2022
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El ganadero salmantino que ha perdido 8 becerros en un año sin saber qué alimaña los atacó

“Solo sabemos con certeza que los ataques van a continuar”, asegura este vecino de Villar de Peralonso

01 ene 2022 / 10:28 H.
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Perder ocho becerros en un año y no saber quién o quiénes son los culpables. Es el misterio al que se enfrenta Víctor Muñoz, un ganadero de Villar de Peralonso que vive con desesperación la pérdida de sus animales sin saber quién es el culpable.

“Los primeros ataques ocurrieron el año pasado”, recuerda el productor, “perdimos tres becerros y por las heridas que tenían pensamos que había sido el meloncillo... por eso no denunciamos”.

Tras unos meses de calma en su explotación de 160 vacas, hace tres volvieron otra vez los ataques y los disgustos. “Desde entonces hemos perdido otros cinco becerros más y empezaron las dudas, sobre todo cuando mataron a un ternero de mes y medio ¿cómo es posible que un meloncillo pueda tirar al suelo y matar así a un animal de 70 kilos?”, se pregunta.

Al ganadero tampoco le queda claro cómo la alimaña fue capaz de arrastrar a otro becerro hasta llevarlo a otra zona de la explotación, a muchos metros de distancia de donde acababa de nacer el animal y donde estaba la vaca.

La gota que colmó el vaso fue cuando hace apenas unos días perdió a otro de sus animales en el espacio de media hora. “Lo dejé con la madre y fui a echar de comer a otras vacas. Cuando volví al poco tiempo las encontré nerviosas y haciendo una especie de círculo y entonces fue cuando vi al becerro muerto”.

Cansado de la situación decidió dar parte finalmente a la Guardia Civil, y un agente medio ambiental acudió a su explotación. La sorpresa fue cuando tampoco supo darle una respuesta clara. “Sólo me dijo que no creía que fueran cánidos grandes (lobos), que era un animal más pequeño y la solución que me dio fue que comprara mastines o que pusiera cámaras para tratar de localizar al animal que está atacando a mi ganado”. Aunque lo peor, según reconoce el ganadero, fue la certeza de saber que los ataques seguirán con casi toda seguridad.

“Me explicó que por la manera de atacar el animal o animales que fuesen se habían ‘viciado’ con mi explotación”, lamenta Víctor, que calcula las pérdidas en cerca de 5.000 euros. “Aunque lo peor de todo es no saber con qué me voy a encontrar cada mañana cuando vaya a ver a mis animales”.

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