16 septiembre 2019
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El excedente acumulado desborda a los laneros de Macotera

La lana queda apilada en los almacenes, generando gastos

13 jul 2019 / 11:44 H.

Entre el 23 de abril y mediados de agosto los laneros trabajan a destajo para recoger una lana que más tarde quedará apilada en los almacenes sin saber qué hacer con ella.

Ese es el primero de los grandes problemas que persigue y da dolores de cabeza a los laneros de la localidad de Macotera. “El sector se encuentra en una constante supervivencia”, afirma Ramón Cuesta, uno de los cuatro laneros de Macotera.

Cuando Ramón Cuesta habla sobre la supervivencia recalca que “se debería comprar y vender el producto igual que el trigo, ya que si se acumula se produce un ‘stock’ que al final solo da gastos y ningún beneficio”.

El precio de la lana de peor calidad se está pagando entre diez y quince céntimos el kilo, mientras que la lana merina, de mayor calidad ha bajado hasta casi a 1,70€el kilo, estos precios tan ajustados y la gran cantidad de gastos que genera hace que sea muy difícil vender todo el producto. Cuesta afirma que “llevamos meses sin vender, tenemos los almacenes llenos de ‘stock’ y solo nos da gastos”.

Los problemas más habituales que se encuentran es que muchos esquiladores mojan primero al animal para facilitar el esquilado, algo que lo único que hace es estropear la lana, además, la marca de pintura que se prensa sobre el animal hace que se desaproveche una buena parte del producto, “Si todos pusiéramos de nuestra parte, esto no pasaría y todos saldríamos beneficiados”, reconocía Ramón Cuesta.

Otro de los grandes problemas que se encuentran los empresarios es el comercio chino, una competencia que no ofrece una alta calidad, ya que en ocasiones mezclan la lana con algodón, pero como consecuencia estos empresarios locales se ven obligados a bajar los precios.

Tanto el clima como la alimentación de los animales son un factor clave en todo el proceso de producción y recogida de la lana, ya que si el animal está bien alimentado y el campo se encuentra en un estado óptimo se obtendrá un producto excelente.

Además, la lana se somete a controles veterinarios muy exigentes para certificar que está libre de infecciones y poder comercializar con ella con unas condiciones higiénico- sanitarias que marca la ley.

Es un trabajo muy duro y los españoles no lo quieren: “Durante muchos años han sido los polacos y los uruguayos los que venían a Macotera y esquilaban hasta 200 ovejas al día”, justifica el empresario lanero.

Actualmente la localidad de Macotera cuenta con cuatro empresas especializadas, de las cuales tres compran y venden el producto y una se encarga de su clasificación.