17 septiembre 2019
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Caracoles en conserva con denominación de origen salmantina

Los hermanos Benito montaron un criadero de caracoles en 2003 y ahora los comercializan

11 jun 2019 / 13:10 H.

“El caracol se introduce recién nacido en un parque de engorde para someterlo a un proceso de cebo y ahí ya va cogiendo tamaño. Nosotros tenemos en torno a un millón de caracoles en el criadero, además de una sala de reproducción a gran escala en la que producimos caracol alevín para venderlo a unas 40 o 50 granjas”.

Quien así habla es Jorge Benito, de Ciudad Rodrigo. Él y su hermano Raúl decidieron en 2003 meterse en el mundo de la helicicultura al heredar una finca de su abuelo en la que montaron un criadero de caracoles. No fue hasta el 2005 cuando los hermanos crearon Hélix Zamarro tras mucho tiempo investigando sobre este mundo: “No queríamos dedicarnos a la baba o a los huevos, lo teníamos claro, lo que sale de aquí es para el consumo humano”.

Como señala Jorge, en estos años no han aumentado el número de animales, ya que no se habían planteado aumentar la superficie de las instalaciones dedicadas a los caracoles. Lo que sí ha existido es crecimiento empresarial gracias a la diversificación que ha llegado de la mano de la venta de alevín y de la comercialización de caracol en conserva: “Hasta ahora sólo lo habíamos vendido en vivo, pero ahora tenemos una línea de embotado que es de nuestro caracol, el ecológico, y otra línea que la hacemos con caracol de otras granjas a las que suministramos alevín. Hacemos un bote con el caracol al natural solo escaldado, agua con sal y también hacemos caracol en salsa”.

Para los hermanos Benito el reto ahora es conseguir que la gente entienda que el caracol que va en el bote es el mismo que se vende en vivo y, en el caso de los que salen de su criadero, con certificación ecológica, ya que en el parque de engorde no utilizan ningún tipo de tratamiento fitosanitario.

Jorge y Raúl recogen un kilo de caracoles por metro cuadrado y por año en un criadero de 3.000 metros y aseguran que “el caracol ideal para consumo debe pesar entre ocho y nueve gramos y el mejor indicativo para saber que es de granja es que la carne sea blanca y que la concha sea uniforme”.

Ahora estos hermanos mirobrigenses dan un paso más hacia el mundo del caracol en conserva.

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