29 enero 2022
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Bolígrafos con los pitones de las moruchas. La creación de este artesano salmantino

Juan Pedro Cortés los fabrica gracias al apoyo de ganaderos de la asociación de la raza

08 ene 2022 / 22:34 H.
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Si del cerdo se aprovecha todo, Juan Pedro Cortés, artesano de Cabezuela de Salvatierra, está por demostrar que de las vacas moruchas, también y que tener cuernos en lo suyo es algo positivo, más bien un logro: ahora mismo con la normativa sanitaria es muy complicado hacerse con los de cualquier animal que va al matadero y los pitones son la materia prima para su artesanía.

Juan Pedro necesita un pitón para hacer a mano una de las partes del bolígrafo, por lo que si es de dos partes, necesita dos pitones, lo que no es fácil.

Desde la Asociación Nacional de Raza Morucha le suelen ayudar a encontrarlos -bien Eva o José Manuel- y también encuentra la colaboración de amigos ganaderos como Jesús Rodríguez Ingelmo, que fue por quien dio el paso de intentar convertir los pitones en auténticas obras de arte.

Pero la tarea no es para nada sencilla. Primero, por esa dificultad para conseguir los pitones. Eso le ha llevado a trabajar con otros cuernos, como los de toro de lidia, pero le gusta la cornamenta de la raza morucha para sus trabajos porque la punta es o bien negra o grisácea y llama mucho la atención, además de por su mayor tamaño.

Segundo, no es fácil por el trabajo que supone. Juan Pedro calcula que fabricar cada boli requiere al menos tres horas de trabajo intenso para alguien hecho a este trabajo, como es él. Compra el mecanismo del bolígrafo y luego lo fabrica con el pitón, que no es fácil porque es curvo y es necesario trabajarlo en el torno y luego con la herramienta para dejarlo recto. Juan Pedro tiene la gran ventaja de haber trabajado en joyería.

Y como tercera prueba de fuego está que, además de ser difíciles de encontrar, no todos los pitones valen porque la única parte aprovechable es esa -el resto del cuerno está hueco- y algunos están golpeados o con fisuras internas, que solo las ve Juan Pedro cuando empieza a trabajarlos. “La complicación es muy grande”, cuenta el artesano.

Con el resto del cuerno, con lo que sobra una vez cortado el pitón -que se sierra y al menos este trabajo no ofrece una gran dificultad- ha hecho diferentes trabajos, como bellotas de adorno o vasos.

Este artesano de Cabezuela de Salvatierra se ha hecho un nombre entre los ganaderos de raza morucha y algunos reconocen haber acudido a él para quedarse con el recuerdo, en forma de boli, de algunas de las vacas más destacadas de la ganadería. Estuvo con la asociación en la feria agropecuaria de Salamanca y se ha convertido en un admirador más de la raza morucha.

De cada pitón, una parte del boli

Bolígrafos con los pitones de las moruchas. La creación de este artesano salmantino

Juan Pedro se siente autodidacta. Un buen día se llevó unos pitones que tenía su amigo Jesús Rodríguez Ingelmo para tirar y se le ocurrió la idea de fabricar los bolis. De cada pitón obtiene una parte del boli.

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