26 mayo 2020
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Así son las peluquerías ovinas en fase 0

Los ganadores de ovino de Las Arribes y Vitigudino comienzan las labores de esquileo de sus animales tras la llegada de los profesionales de Uruguay

15 may 2020 / 15:53 H.
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Por fin los ganaderos de ovino de la comarca de Las Arribes y Vitigudino respiran tranquilos, al igual que sus ovejas, una vez que la esperada cuadrilla de esquiladores uruguayos se puso ayer manos a la obra para “sacar más de 900 vellones diarios de media y así jornada tras jornada hasta que acabemos la faena”, afirma Washington Capó, uno de los 250 profesionales de la lana que llegaron el pasado martes a Madrid.

“Lo peor siempre es el cansancio acumulado del largo viaje, solo el avión fueron 11 horas, y el cambio horario, pero con unas horas de sueño ya estamos preparados para cumplir con nuestro cometido”, asegura el esquilador sudamericano al tiempo que echa mano a otra de las más de 400 ovejas que forman parte del rebaño de la ganadera Inmaculada Calderón, de Valderrodrigo.

Separadas por lotes de una veintena de animales, la cuadrilla de esquiladores van cogiendo las ovejas para con movimientos prácticamente sin diferencia de una a otra separar el vellón, que viene a pesar de media unos cinco kilos. “No nos paramos a casi ni a pensar, es algo que hacemos de manera automática, coges la oveja, la colocas sobre la tabla y agarras la máquina. Luego es solo seguir de arriba a abajo y de un lado y del otro, y a por otra”, señalan los esquiladores.

La crisis sanitaria del coronavirus y las consecuentes medidas de seguridad establecidas en el Estado de Alarma por el Gobierno central “han trastocado algo el calendario anual”, asegura Washington Capó, que afirma que su cuadrilla debería haber llegado a España en marzo, “como todos los años, para luego seguir a primeros de julio en Uruguay, donde ahora está parada la motila, y después ya enero en Chile”.

Los cinco esquiladores que trabajarán durante las próximas semanas Vitigudino y Las Arribes han elegido la localidad de Hinojosa de Duero como “base de operaciones para esquilar la cabaña de esta parte de Salamanca”, donde señalan que es la primera vez que trabajan. Más adelante se trasladarán a Villalpando, Zamora, para continuar con una nueva zona de esquileo.

Al igual que muchos compatriotas, la cuadrilla de cinco esquiladores uruguayos que inició su labor ayer en Valderrodrigo, afirman que “siempre es mejor estar trabajando que parados”, motivo que les lleva a volver a España cada temporada “porque aunque pueda parecer que no salga rentable hacerse 20.000 kilómetros para esquilar ovejas, la demanda de nuestro trabajo permite llevar un dinero a casa que de otra forma no entraría”.

Dependiendo del tamaño del rebaño, la cuadrilla de cinco esquiladores trabaja en conjunto o como a lo largo de la mañana de ayer en Valderrodrigo se fueron dividiendo en partidas de dos y tres “para ir adelantando y cumplir con los compromisos de trabajo con los distintos ganaderos de una misma zona”, señala Washington Capó.

En esta temporada, los esquiladores uruguayos se enfrentan a una dificultad más para hacer su labor, las medidas sanitarias frente al coronavirus: “Ya sabíamos que en España las cosas estaban más complicadas que allí y que se tenían que cumplir ciertas medidas como el usar mascarilla que para un trabajo que requiere tanto esfuerzo es algo incómoda, pero mejor exponerse que estar parados”.

A pesar de las complicaciones, los esquiladores sudamericanos afirman haber tenido suerte: “Porque ahora ya se está hablando de que los extranjeros deberán pasar 14 días en cuarentena antes de poder trabajar en España”, asegurando que “si esta norma la hubieran puesto no sería rentable venir y tener que estar dos semanas parados”.

Entre oveja y oveja, los esquiladores comentan con los ganaderos la diferente situación por la que están pasando los dos países, España y Uruguay, con la extensión del COVID-19, “ya que aquí la cosa está mucho más complicada, con muchos más enfermos y muertos”.

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