15 diciembre 2019
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Así es primera granja de ordeño de burras de Salamanca

Elsa García adapta una explotación tras el nacimiento de dos buches

05 nov 2019 / 17:52 H.

El nacimiento de dos buches -uno ahora tiene 15 días y el otro un mes- posibilita que dentro de aproximadamente un mes abra en Sieteiglesias de Tormes la primera explotación de ordeño de burras de la provincia de Salamanca. Hasta ahora, Elsa García, su propietaria, había externalizado la obtención de la leche de sus 7 burras para la línea de cosméticos pero ahora ya tiene a punto sus instalaciones para comenzar con esta actividad novedosa en Salamanca, porque hasta ahora sólo se habían legalizado explotaciones de vacuno u ovino para ordeño, lo que ha supuesto una tramitación compleja. La intención es empezar con dos burras y a medio plazo lograr el ordeño de entre 8 y 10 para, en un futuro, alcanzar el tope de 30 en producción.

De los 10-11 litros de leche que produce una burra al día, Elsa sólo necesita dos -el resto son para la cría- y para obtenerlos sólo requiere de dos ordeños de algo más de un minuto a lo largo del día. “La peculiaridad de las burras está en que sólo tienen leche cuando amamantan y necesitan estar en contacto con el buche para que no se les corte la leche”, dice Elsa. De ahí que uno de sus máximas sea garantizar que madre y cría permanecerán juntos la mayor parte del tiempo.

Las burras amamantan al buche hasta los 8 meses aproximadamente y están en celo 8 días después, pero en esta explotación no criarán cada año uno sino que se buscará también el descanso reproductivo de las madres. El ordeño será manual y han adaptado las tetinas que se utilizan para las cabras. “Son animales muy mimosos”, cuenta Elsa, “y sólo hay que acostumbrarlos a los ordeños diarios”.

De la leche de sus burras Elsa obtiene la leche necesaria para elaborar la línea de cosméticos y su obsesión por cuidar cada parte del proceso productivo la ha llevado a crear esta explotación y a no abastecerse con leche que le pudieran suministrar otros ganaderos. Las burras, de raza zamorana leonesa, pastan en tierras ecológicas y su leche una vez ordeñada se refrigera, pasteuriza y convierte en polvo para envasarla y conservar sus propiedades durante dos años. “Llevamos tres validando la calidad con numerosas analíticas”, apunta Elsa.

La explotación y la empresa que ha creado esta ingeniera de caminos -Neathea- la llevará, como hasta ahora, con la ayuda de su familia, pero tiene previsto contratar a una persona para el cuidado de los animales. Elsa, que no procedía del mundo ganadero, ha encontrado así la forma de dar salida a las tierras que tenían en Sieteiglesias de Tormes, dar valor al burro zamorano -en peligro de extinción- y vivir de su empresa, abierta hace 2 años, y ya con 33 productos de cosmética ecológica a la venta que se venden en unas 100 tiendas. La leche de burra es un ingrediente más de ellos pero fundamental.

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