Campo de Agadones: la España vacía y seca

Así lamenta un gran aficionado a las rutas por la provincia de Salamanca la despoblación y la falta de agua de esta comarca

26.02.2018 | 12:25
Campo de Agadones: la España vacía y seca

Al leer La España vacía, el maravilloso libro-documento de Sergio del Molino, me pregunté el por qué de la falta de protagonismo de la comarca del Campo de Agadones. Tal vez quede demasiado lejos de Zaragoza donde reside el autor o quizás pensase que estas tierras merecen un nuevo volumen de esa España que lentamente, pero a paso firme, camina hacia la despoblación total.

Comarca situada a la falda de las sierras de la Canchera y Gata, cuenta en su haber numerosos tesos, cerros, montículos, erosionados por ríos, regatos, riachuelos que han formado pequeños valles antes de alcanzar el Águeda. Es su paisaje el mejor patrimonio de estas tierras, donde las de labor han sido abandonadas como otras tantas cosas, colonizadas por el matorral ante la falta de presencia humana. De vez en cuando aparece un pequeño pueblo para romper la monotonía y alegrar el espíritu del viajero.

Pero si era poco con la despoblación, el abandono de los pueblos, últimamente se ha agravado su situación con la falta de agua. Recorrí en bici una parte de esta comarca. Al bajar del pantano la escasa agua que han dejado escapar, parece tener pereza para seguir avanzando río bajo, quedándose atrapada en charcos y remansos que afortunadamente hacen de barreras naturales para que el agua no se vaya pronto al mar y puedan sobrevivir animales y plantas. En épocas de sequía lo bien que vendrían tantas pesqueras que el abandono se ha llevado por delante.

El viejo pantano del Águeda no levanta el vuelo, apenas le llegan hilillos, lo que los técnicos le pasan del de Irueña, así es difícil que suba el caudal. Sus laderas verdes en un año de pluviometría normal están apagadas, tapizadas por matorrales secos y sedientos de color marrón oscuro, poco agradecido.

El teso de la Calera, muestra su ladera del poniente sin vegetación, cuando otros años recordaba a las montañas del norte, cubiertas de hierba. La sequía, está dañando seriamente su impresionante paisaje, su mayor patrimonio. Hago una parada en Zamarra, una de las entradas a esta comarca. Dos vecinos toman el poco sol del mediodía en la solana de lo que fue en su día casa del médico y consulta del pueblo. Tienen gana de charla, atesoran tantas historias, que están deseando que llegue alguien para compartirlas. Al final, terminamos como siempre, el futuro tan incierto de estos pueblos, donde la gente joven no tiene oportunidades para seguir viviendo con un mínimo de dignidad. A pesar de que en su día, a todos los pueblos llegaron infraestructuras, como escuelas, frontones, piscinas, salones culturales,..muchas de ellas llevan ya demasiado tiempo sin clientes.

Me dirijo hacia Villarejo, cruzando el Agadón por el puente de Lerilla. Dos puentes para un hilo de agua que recoge todo el valle desde el Paso de los Lobos. Si no se remedia, a los puentes le pasará lo mismo que a otras infraestructuras. En el risco de Martiago conviven ahora 4 puentes, sin agua. Parece esta zona castigada por designio divino, no hay forma de que entren las borrascas como siempre lo hicieron desde el sur, las que traen agua. A pesar de que los meteorólogos justifican los malos pronósticos por los giros constantes de las borrascas, ninguna gira hacia esta comarca. Es duro ver los cauces secos y los pantanos al descubierto, mostrando las barreras sin nada de nada.

Casi con la bici a cuestas, ascendiendo por el antiguo camino del que apenas quedan algunas paredes en pie, alcanzo el altozano de la margen izquierda. Por supuesto, sin ninguna señal que indique hacia dónde dirigirse, la intuición y los caminos cercenados por porteras, polvorientos, me conducen hacia Villarejo. La consulta a google me lo confirma.
Sorprendentemente antes de llegar al pueblo, un encinar muy bien cuidado cubierto de un manto vegetal, me hace recordar cómo debía estar el campo en esta época.

A la entrada del pueblo, dos enormes mastines, en lo alto de un muladar me reciben, ladran sin mucha convicción, guardan cierto parecido con los leones del parlamento. Demasiados puntales han colocado en las casas, establos y pajares de esta pedanía de Zamarra. Muchas construcciones ya han descansado en el suelo. Alguna casa nueva pintada de colores que chocan en medio del paisaje. Abandono sigue al abandono, en los huertos, en las tapias, en los corrales, parece que la gente salió de estampida, entregando todo a la intemperie. Cojo la circunvalación para dirigirme a Martiago. Me quedo con la lejana imagen del pueblo con la sierra de la Canchera al fondo, ¡impresionante!

Las aguas del río Gatos, más que perezosas ya no pueden dar más de sí, permaneciendo estancadas bajo el puente de la carretera. Prados cercados donde más que pastar las vacas y ovejas comen en los comederos comida "prefabricada" ante la falta de pastos frescos. Al enfilar una recta, Martiago aparece al fondo, es con diferencia el mayor de los pueblos por los que paso. De los poco más de 500 habitantes que suman entre todos los pueblos que cruzo, aquí viven casi 300, y eso se nota, vaya que si se nota, hasta había gente de paseo por las afueras del pueblo.

Aún se puede decir que existe cierta calidad de vida en él, los bares, el colegio, las tiendas, piscinas, aún permanecen abiertas. Un nuevo puente muy similar al anterior, asegurará las comunicaciones con Ciudad Rodrigo, aunque el risco seguirá siendo una barrera que hay que cruzar.

Zigzagueando, zigzagueando, consigo bajar y subir el risco, Pastores y Ciudad Rodrigo, se divisan al fondo. A partir de ahora, el camino se pone a favor, el viento frío como casi siempre en contra. Pedaleo entre encinas hasta el valle de Valdespino, con agua en las charcas , con pasto verde, con muchas vacas, una isla en el viaje, como lo son también sus viejas casas perfectamente encaladas, nada que ver con lo dejado atrás.

Al coronar la última elevación, mi estado de ánimo también se elevó. Entre las copas de las encinas, se divisaba la ciudad, una bella imagen. La meta estaba visible, lo que siempre conlleva una alegría, a pesar de que aún tenía que pedalear para alcanzarla. Al enfilar la bajada de Pedrotello, una cascada de recuerdos inundó mis sentimientos.
Es curioso observar tu territorio donde pasaste una buena parte de tu vida, desde el otro lado. ¡Cómo cambia la visión! Por donde ahora bajo, entonces era uno de los pocos escenarios donde ocurrían cosas, permitiéndonos acortar aquellos días interminables de veranos eternos, pegados a la tierra, al zacho, la hoz, la guadaña, la tornadera?

Por ahí bajaba Francisco, un aceitero precisamente de Villarejo, que casi a diario andando, tirando de su caballo cargado de pellejos, venía a vender su aceite de oliva virgen que impregnaba de olor especial la despensa. Autobuses, algún que otro coche, caballerías, bicis, unos que aparecían y otros que se escondían entre las encinas. Mucha energía para llevarme en volandas a la meta. En la ciudad, al fin me crucé con personas, no demasiadas. Al bajarme de la bici, pienso en aquel aceitero, tenía que regresar de nuevo andando a Villarejo.

Eran de otra pasta, quizás ahí esté una de las causas de la despoblación. Hay otra más fuerte, el modelo de la vida urbana, que se vende como el ideal, valorando muy poco el medio natural. Así es muy complicado frenar la despoblación de esta comarca antes de que se dé una vuelta por ella Sergio del Molino.

Para leer más publicaciones  sobre cualquier pueblo salmantino pulse aquí  
 
Puedes subir a ´Viva mi Pueblo´ la información y las fotografías de este u otros municipios salmantinos o mandarlas a vivamipueblo@lagacetadesalamanca.es
Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Si quieres enviar una noticia para publicarla en este pueblo, pulsa aquí.
Si prefieres seleccionar otro pueblo, pulsa aquí.

También puedes suscribirte a nuestra newsletter pulsando aquí.

El Ayuntamiento

Alcalde 
 Ángel Moran Jato 
Dirección 
C/ Escuela, s/n 37591 
Teléfono 
923 49 06 01 

El Municipio

Fiestas locales 
20 de enero y 4 de mayo 
Dist. Capital 
100 Km. 
 Población 
110 habitantes
 
 

La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155
Aviso legal  |  Política de cookies