Pueblos de Salamanca

Día de ruta por el puente de Lerilla

Disfrutar de un paseo en bici desde Ciudad Rodrigo hasta Zamarra es una gran manera de arrancar el 2017

09.01.2017 | 17:51
Día de ruta por el puente de Lerilla

Después de una mañana dominada por la densa niebla, la tarde apareció con un sol radiante, un cielo azul intenso, no muy normal para ser el 5 de enero. Ello me llevó a coger la bicicleta y la mochila, haciéndome anticipadamente un precioso regalo de Reyes: llegar pedaleando al puente de Lerilla, demasiado bonito para ser gratis.

Hay poca elección para salir en bici por las carreteras que parten de Ciudad Rodrigo, los coches no son buenos compañeros de viaje, una buena opción es llegar hasta Zamarra, apenas transitan coches, el recorrido es fantástico. Esa tarde la brisa fría dando en la cara, te abría todos los sentidos.

Parte del trayecto discurre paralelo al curso del río Águeda, los árboles desnudos lo han dejado visible en varios tramos de la carretera, igual que a algunas de las casas de las huertas, donde ahora han quedado a la intemperie muchos aperos y herramientas abandonados por el paso del tiempo, formando una imagen poco agradecida; las segadoras, desgranadoras, picadoras de remolacha, conviven amontonadas con somieres y bañeras, afeando el paisaje.

El sol perezoso de enero, que parece constantemente buscar la cama, logra introducir sus rayos oblicuos hasta la profundidad de edificaciones, cerros y tesos, el monasterio de la Caridad resplandecía en su totalidad.
Nunca subí bien los puertos en bicicleta, es impresionante el esfuerzo de los ciclistas para llegar a las cumbres. Hoy subiendo mi particular Alpe D`Huez, solo parecido por las curvas, camino de Zamarra, echaba de menos la rueda de mi amigo Julio de Camporredondo, cuando lo seguía subiendo el alto de Marugán por tierras vallisoletanas.

Una vez más, me conjuré a muchas estrategias con el fin de sobrevivir pasado el pantano y a fe que lo fui consiguiendo, mirando a la carretera con el fin de no ver ni la cima ni lo que me faltaba, pero mira por cuanto una zorra me dio el alto y me rompió el ritmo. La ocasión merecía un pequeño avituallamiento, saqué la cámara, parecía que le gustaba posar.

Reinicié la ruta, los últimos dos kilómetros interminables, pero al girar una curva y comenzar a divisar el Jálama, todo cambia en un momento, dos pedaladas más y el espectáculo sobrecogedor de toda la sierra lo tenía delante de mis ojos.
Llegar hasta Zamarra, es llegar a un tiempo congelado, donde la vida sigue igual que hace décadas. Los viejos huertos, la mayoría abandonados, rebosan de hierba, maleza, frutales asilvestrados y el agua corriendo por los regatos, componen una postal de pueblo verde, combinando las viejas casas de pizarra con las nuevas blanqueadas.

Vive poca gente en Zamarra, hablé con varios vecinos, que me contaron cómo se vivía en este pueblo, donde aún disponen de un bar abierto a tiempo parcial, una especie de bar de guardia para aliviar a los ciudadanos y curar los males del alma, lo que hace años hacían los confesionarios, como muy bien describió en un relato Rosa Montero.
Es curioso cómo a la hora de charlar, son gente encantadora, una señora me planificó perfectamente la ruta que pretendía completar, acercarme hasta el puente de Lerilla.

Pequeños huertos tapiados con pizarras, colocadas con maestría, sin cemento, muchas aguantando el paso del tiempo y soportando su soledad, otras ya derrotadas por él, huérfanas de sus dueños, que cuando las labores del campo remitían, volvían a levantar los portillos caídos.

Siguiendo las indicaciones de mi GPS especial, llegué con facilidad hasta el puente, situado en un meandro del Agadón antes de unirse al Águeda. Una vista espectacular de la sierra al fondo, desde un mirador donde se divisa una penillanura dominada por la pizarra, sin árboles, colonizada por las jaras. Comunica este camino con Villarejo, pedanía de Zamarra, el puente se conserva en buen estado, pero ya hace tiempo que dejó de comunicar orillas. El camino de bajada está intransitable, para todo tipo de vehículos, incluidas las bicis. Pasado el puente, el camino ha sido borrado por el matorral, las curvas con su  mampostería arruinada, son las únicas huellas que quedan de él.

Hace años leí que los alemanes habían conseguido mover un edificio, utilizando la tecnología, esta tarde me imaginaba lo útil que sería este puente bien conservado y abandonado para unir orillas de ciudades y pueblos con vida humana pero sin recursos económicos.

Regresé bajando relajadamente, disfrutando del regalo de Reyes, el sol decidía al fin dejarnos, no sin antes dibujar en el horizonte una delgada línea en las cumbres de las sierras: el lazo que le faltaba al regalo.

¿Qué otras rutas por la provincia de Salamanca recomendarías a los lectores de ¡Viva mi pueblo!? Puedes mandar tus textos, fotos y vídeos a este espacio de LA GACETA o a vivamipueblo@lagacetadesalamanca.es

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Si quieres enviar una noticia para publicarla en este pueblo, pulsa aquí.
Si prefieres seleccionar otro pueblo, pulsa aquí.

También puedes suscribirte a nuestra newsletter pulsando aquí.

El Ayuntamiento

Alcalde 
 Ángel Moran Jato 
Dirección 
C/ Escuela, s/n 37591 
Teléfono 
923 49 06 01 

El Municipio

Fiestas locales 
20 de enero y 4 de mayo 
Dist. Capital 
100 Km. 
 Población 
110 habitantes
 
 

La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155 Fax admon. y publicidad: 923 258404
Aviso legal  |  Política de cookies