Pueblos de Salamanca

Tiempo de sementera

Como en todas las labores del campo, la maquinaria ha borrado una de las estampas más entrañables del otoño salmantino

30.10.2015 | 17:31
Tiempo de sementera
Tiempo de sementera

El campo no resiste sin actividad, las labores se suceden una tras otra, encadenando un engranaje rítmico, acompasado en el tiempo, cuya repetición ha formado parte de las vidas de muchas generaciones de campesinos.

Con los últimos frutos aún sin terminar de recolectar, el campesino ya tiene que programar el siguiente ejercicio con el fin de que los temporales no le pillen por sorpresa en fuera de juego y no pueda realizar la siembra en buenas condiciones.

Resulta un poco sorprendente que el tiempo y las labores de siembra de los cereales no hayan dado tanto juego artístico, emocional, sentimental como la siega y la trilla. Pocas veces la sementera ha sido protagonista (ya la misma palabra encierra una carga poética), quizás le sea difícil competir con un otoño siempre espectacular, pero es éste el que nos la trae de la mano, es la  época en la que los agricultores siembran los cereales.

A pesar de que cada vez son menos las tierras dedicadas a su cultivo, terrenos que no han sido devorados por subvenciones venidas de Europa y convertidos en pastizales, estos días, especialmente entre Robliza y Salamanca, hay gran bullicio de maquinaria realizando las labores de la sementera.
También algunas parcelas de la vega del Águeda y sus alrededores están cambiando de decorado, luciendo la tierra su rojo intenso para recibir a la semilla del trigo.

Como en todas las labores del campo, la maquinaria ha borrado una de las estampas más entrañables del otoño salmantino, digo borrado de la realidad, no de la memoria de los que ya peinamos canas. Durante los meses de octubre y noviembre los desolados páramos, recibían la visita de sembradores y gañanes detrás de yuntas de bueyes, vacas o caballerías hendiendo el surco.

Pero la sementera no comenzaba en el otoño, previamente a las tierras de barbecho le daban tres volteretas que coincidían con las labores de alzar, binar y terciar en los meses de marzo, abril y mayo, con el fin de esponjar y airear el terreno. En este proceso, se decidía la orientación que debían tener los surcos de la hoja (cada una de tres partes en las que se dividía el terreno dedicado al cultivo del cereal, a saber barbecho, rastrojera y de cereal).”Tierra de barbecho duerme tranquila, cuando despiertes acariciarás con tu canto la semilla del trigo”

 

No todos los trabajadores del campo se atrevían a colgarse el saco sembrador, o a hacer el primer surco (echar una pardala) pues eran tareas que implicaban bastante responsabilidad y las faltas o trampas posteriormente eran demasiado visibles. Por ello siempre los más expertos, más atrevidos o con más maña se encargaban de esas tareas.

Atar dos de los cuatros extremos de un saco era tan fácil como tener una herramienta eficaz para llevar a cabo la siembra a voleo Colgado al hombro, marcando un paso rítmico, el sembrador cogía un puñado de cereal y abriendo la mano salían disparados los granos por el índice siendo repartidos uniformemente por una superficie equivalente a nueve surcos..El sembrador con su traje de pana, su gorra fabricada con el moquero anudado en las cuatro esquinas, balanceándose solo, acompasadamente en la inmensidad de la besana, recordaba claramente la parábola bíblica.

 

Cuando el sembrador giraba a la izquierda y recorría el camino en sentido contrario, conseguía “candar” 18 surcos, que cuatro o cinco yuntas no debían entretenerse mucho para enterrar el grano. Los gañanes a veces se despistaban cantando canciones de siembra: “Va a salir el sol que hacen sombra los terrones, se alegra el amo, se entristecen los corazones…”

Si el reparto era uniforme cuando el trigo nacía, rápidamente la besana lo cantaba. Hoy las modernas sembradoras no tienen esos problemas, pues distribuyen el grano con exactitud.

La simiente que se sembraba había sido previamente seleccionada mediante un proceso que pronto fue mecanizado consistiendo en quitarle todas las impurezas, los agricultores sabían perfectamente que de esta selección dependía en gran parte que la cosecha siguiente estuviera garantizada.

Si la tierra tenía tempero o en su caso llovía pronto y había buena temperatura, en unos diez días el pequeño tallo enclenque anunciaba que debían ayudarle a salir, y para ello se arrastraban los surcos con el fin de echarle una mano para que viera lo antes posible la luz. La luz del sol hace milagros y rápidamente el trigo exhibía un verde intenso y comenzaba a verdear la besana ¡había terminado la sementera!

Para subir o leer noticias sobre los pueblos de Salamanca pulse aquí 

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Si quieres enviar una noticia para publicarla en este pueblo, pulsa aquí.
Si prefieres seleccionar otro pueblo, pulsa aquí.

También puedes suscribirte a nuestra newsletter pulsando aquí.

El Ayuntamiento

Alcalde 
 Juan Tomas Muñoz Garzon 
Dirección 
Plaza Mayor, 27 37500 
Teléfono 
923 49 84 00 

Web www.aytociudadrodrigo.es 
El Municipio

Fiestas locales 
20 de enero y 8 de septiembre 
Dist. Capital 
88 Km. 
Población 
13.209 habitantes 


La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155 Fax admon. y publicidad: 923 258404
Aviso legal  |  Política de cookies