RUTAS POR LA PROVINCIA

Tras el Paso de los Lobos

Una ruta por la Sierra de Francia más que recomendables para los aficionados al senderismo

16.08.2017 | 11:37
Tras el Paso de los Lobos

Es el Paso de los Lobos un lugar muy dado a historias de aventuras. El lobo siempre fue por estas tierras un animal temido, al que además se recurría para añadir más miedo y zozobra de la que ya tenían los niños de la posguerra. ¡Qué viene el lobo! ¿Quién no escuchó tal exclamación en su infancia?

Ahora los lobos que pasan por este desfiladero, se han reciclado, son de colores llamativos, sus patas transformadas en ruedas, le permiten devorar kilómetros, moviéndose con gran agilidad. Hasta algún que otro león vimos esa mañana.
Llegamos también con ansiedad y muchas ganas al Paso de los Lobos para iniciar una ruta fuera del entorno conocido, con bastantes altitudes que poder coronar y especialmente muchas nuevas vistas que disfrutar.


Todo quedó olvidado nada más iniciar la marcha y girar a la derecha. Un enorme predegal, donde las botas de senderistas han conseguido poner orden y trazar un camino, te eleva pronto hacia un mirador espectacular, donde sobresale aún más ese cohete artificial que le adosaron hace tiempo al Peñasco de la Peña. Quizás ahora hubiese sido más complicado o por lo menos no sería tan cantoso.

Los hitos van orientando al caminante, que poco a poco empieza a divisar valles y picos a diestro y siniestro. La erosión ha realizado un trabajo espectacular, las cuarcitas en sus manos han dado mucho juego, cuerpos geométricos casi perfectos de distintos volúmenes, huecos en la roca como si hubiesen sacado una gran bola de helado, y por encima de todos la Mesa del Francés, el Mingorro para los de Monsagro. Planicie pétrea dominando el gran valle del Agadón, sus numerosas fracturas, han formado un gran conglomerado de rocas en forma de cañón. Al fondo la gran espina dorsal que une la Peña con la Hastiala, desde la distancia no parece tan larga como cuando subes y bajas por sus pedreras para alcanzar la máxima elevación de estas sierras.

Buena mesa se buscó el tal francés para darse un capricho gastronómico. Con estas vistas cualquier plato obtiene un plus de sabor, empezábamos la ruta y más de uno tuvimos la tentación de probar la mesa. Bordeando su contorno occidental, se va ampliando el campo visual hacia la campiña, Monsagro en primer plano, Serradilla, encinares y pastizales amarillentos, Ciudad Rodrigo tan visible desde la Hastiala queda oculto por algunos de los númerosos cerros que nos encontramos al regresar.

Igual que la Sierra de Gata, esta zona está trillada de caminos y cortafuegos que confunden a los caminantes, por mucho GPS que lleves. Bajando campo a través, que también tiene su encanto y viene bien de vez en cuando, llegamos a un antiguo camino de caballerías, desbrozado recientemente, para alcanzar el puerto de Monsagro, entre el pico de Migas Malas y el Mingorro.

Parada gastronómica y de toma de decisiones futuras. Lanzo el anzuelo al Ronjiero, cumbre que tenemos delante, para ver si mis queridos amigos pican, e iniciamos la ascensión. Quizás fuese el viento que movía el anzuelo, el cortafuegos que se perdía pronto o los pedregales de la cumbre, la cosa es que nadie picó. Me conformé ascendiendo por su ladera, por el camino que lo bordeaba para hacer labores de reconocimiento para futuras rutas. ¡Hay que ser previsor! ¿Mereció la pena? Siempre las subidas lo merecen, el valle del Batuecas arrancaba a mis pies, alcanzando a divisar el convento que se perdía en la lejanía, a la derecha el camino seguía bordeando laderas hasta llegar a la cumbre del Montón de Trigo.

A veces hay coincidencias muy curiosas, a los pocos días leyendo el libro de Carles Villalba "Sueño..sueños rotos", le dedica un capítulo a la zona que hemos recorrido, lo que me permite meterme aún más en la historia profunda que describe en los albores de la segunda República.

Muchos lobos debieron pasar por estos caminos en busca de comida, especialmente ovejas, hoy no parece que sea para ellos un hábitat apetecible, trasladándose hacia los pueblos cercanos a las Arribes, donde los ganaderos con bastante frecuencia sufren sus ataques. A veces es complicado gestionar la convivencia de intereses muy distintos.
Los Puertitos es un cruce de caminos, donde arranca la bajada hacia el valle del río Batuecas, cuyo nacimiento percibimos echándole imaginación, pues humedales pocos había, algún arbusto de ribera, nos llevó visualmente hasta su posible lugar de nacimiento.

Casi siempre las propuestas que se hacen no suelen caer en saco roto, caminando por una pista forestal en dirección a La Alberca, mis compañeros de caminata proponen subir hasta el Alto de Lera en la sierra de la Alberca, cercano a la Peña del Huevo. Dicho y hecho, enfilamos la subida por un camino desbrozado, de pendiente suave y continua, llena de pitronchos, todo recto, lo cual hace la subida un poco más antipática.

Al llegar a la cumbre la vista es espectacular, se divisa el valle como desde un avión, hasta el monasterio de los monjes. Al sur Extremadura, con el embalse de Gabriel y Galán con demasiados cercos desérticos en sus contornos, girando hacia el oeste todo el recorrido que hemos realizado, el norte es propiedad de la Peña, imponente bajo el cielo azul, con su satélite artificial , preparado para el lanzamiento, que de tanto esperar decidió lanzar él entretenimiento para toda la comarca.

Por unos instantes nos desconectamos de la realidad, tanta belleza, tanto misterio, tanta profundidad, tantos valles hurdanos encajados nos llevan a poner en práctica la expresión atribuida a Larra "Estar en las Batuecas", cuando uno se queda en blanco, alejado de su mundo, como lo estuvieron durante siglos los habitantes de estas tierras del resto de España.

Bajamos a buen ritmo para enfilar una pista de ascenso constante por la ladera pelada con vistas a gran parte del recorrido, especialmente la perfecta esfinge esculpida por la erosión del pico que ascendimos, ya llevábamos en la mochila buena recompensa, por lo que, a pesar de su longitud se nos hizo llevadera. Llegamos al punto de salida, seguían pasando lobos de cuatro ruedas a plena luz del día, buscando presas en el paisaje para cazarlas con sus móviles.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
 
[an error occurred while processing this directive]
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155 Fax admon. y publicidad: 923 258404
Aviso legal  |  Política de cookies