¿Qué ocurre en los pueblos cuando sus iglesias necesitan una reparación urgente y no hay dinero?

Las iniciativas populares para arreglar iglesias y ermitas son cada vez más frecuentes, ya que las ayudas del Obispado y de otras instituciones públicas no llegan para mantener el patrimonio religioso

04.07.2016 | 21:16
Trabajos de consolidación del ábside mudéjar de la ermita de la Vera Cruz, de Cantaracillo.
Trabajos de consolidación del ábside mudéjar de la ermita de la Vera Cruz, de Cantaracillo.

Iglesias y ermitas son en muchos casos el único patrimonio histórico con el que cuentan los pueblos y su antigüedad, por lo general de varios siglos, conlleva importantes gastos para su mantenimiento difíciles de asumir en estos tiempos.

Los proyectos de conservación y restauración de dichos inmuebles, en su mayor parte propiedad de la Iglesia, tienen en la falta de fondos su principal escollo ya que las actuaciones requieren por lo general inversiones de muchos miles de euros y los convenios del Obispado con otras instituciones y administraciones públicas no dan para todas las necesidades existentes.

Es precisamente en este punto donde surge el debate entre los que creen que cualquier obra o restauración en iglesias, ermitas y conventos debe ser exclusivamente financiada por la diócesis o la orden religiosa correspondiente y los que opinan que se debe preservar y cuidar el patrimonio como la mejor herencia histórica y artística para las generaciones venideras.

A lo largo de los últimos años son numerosas las iniciativas populares para salvar principalmente las iglesias parroquiales y ayudar, al menos, a financiar las intervenciones más urgentes que suelen ser las derivadas por humedades, cubiertas en mal estado e incluso retablos.
Los fondos propios de las parroquias, por lo general escasos, reciben de este modo los donativos de los vecinos que incluso no dudan en promover actividades lúdicas y culturales que ayuden a recaudar dinero para tal fin como ha sucedido en localidades como Rágama, Cantalpino o Palacios Rubios donde se descubrieron pinturas murales restauradas gracias a la colaboración del pueblo y la parroquia.

Cofradías y asociaciones ligadas a los movimientos sociales y religiosos también llegan a destinar parte de las aportaciones de socios y cofrades para este tipo de proyectos que poco a poco y no sin esfuerzo van viendo la luz en los pueblos.
El valor sentimental para los vecinos es otro factor decisivo en estos casos ya que muchos se sienten estrechamente ligados a la iglesia donde fueron bautizados o contrajeron matrimonio.

¿Se encuentra la iglesia de tu pueblo en una situación similar? 

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