¿Es necesario que cada pueblo tenga sus propios servicios médicos?

La situación en las pequeñas localidades reabre el debate entre la rentabilidad económica y la obligación de prestar un servicio público

04.06.2016 | 11:28
Imagen del consultorio de La Hoya, localidad que recibe la visita del médico una vez a la semana.
Imagen del consultorio de La Hoya, localidad que recibe la visita del médico una vez a la semana.

Lejos ha quedado ya el hecho de que el médico, el maestro, el cura o el secretario vivieran en el pueblo donde ejercían. Es un hecho histórico que difícilmente volverá ya que, en la mayor parte de los casos, los secretarios son compartidos, los curas, cuando los hay, también, y maestro ya no hay. Queda el médico, que en el medio rural tiene cada vez menos cartillas, pero más consultas que atender ya que las jubilaciones de médicos rurales de los últimos años no se han cubierto y se han agrupado hasta cuatro o cinco pueblos para el mismo médico, que es el último profesional que queda de fijo en los pueblos ya que, hasta en el más pequeño de ellos, el médico tiene su cita, aunque sólo sea un día a la semana, como pasa en localidades como La Hoya, donde el médico visita el pueblo los jueves a la una del mediodía.

La presencia del médico en el pueblo es una cuestión vital para muchos vecinos que no disponen de otros medios para salir del pueblo y ser atendidos. Bastante han sufrido ya los pacientes rurales, dicen, con la agrupación de médicos, los cambios constantes de horarios y las sustituciones de las guardias médicas, que obligan a algunos profesionales a atender a pacientes de las consultas de otros compañeros sumándolas así a las suyas.

¿Qué tienen en común los consultorios de los pequeños pueblos?
 
Servicio social
El hecho de que la atención sanitaria es un derecho universal no lo pone nadie en duda. Sí hay diferencias a la hora de valorar la forma de prestarlo en el medio rural. Y es que tanto el médico como la escuela, allí donde permanece abierta, se ha convertido en un servicio social de primer orden que permite a muchos de sus vecinos seguir conectado más allá de los límites del pueblo.
 
Retrasos
Las consultas rurales tienen la ventaja de que no hay que pedir cita hasta el mismo día de la consulta. Se va al médico el día establecido y se pide la vez, cosa que no sucede en los grandes centros de salud, donde hay retrasos de hasta diez días para poder hacer una receta.
 
Medios
La disponibilidad de medios en los pueblos es otro de los problemas. Se supone que el servicio corre a cargo de la Junta de Castilla y León, que paga a los profesionales, pero el mantenimiento de las consultas depende en su gran mayoría de los ayuntamientos, aunque la competencia sea autonómica.

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