M.C.
En pocas ocasiones el tanatorio San Carlos Borromeo había acogido a tanta gente y sobre todo, a tantos niños, como a lo largo de este sábado, cuando fueron incinerados los restos mortales de Ismael,el niño de 13 años fallecido el viernes por la tarde tras sufrir un proceso de muerte súbita en la plaza de Burgos, donde se encontraba junto a su hermana de sólo ocho años, y pese a los esfuerzos de varios médicos nada se pudo hacer por salvar su vida.
Tras la autopsia realizada en el transcurso de la mañana por la médico forense y que confirmó la muerte por causas naturales, la juez de guardia autorizó el enterramiento.
De este modo, durante la tarde la capilla del tanatorio acogió un acto civil en el que alguno de sus allegados pronunció unas emotivas palabras en su recuerdo, mientras numerosas personas esperaban fuera con la tristeza y el dolor en sus rostros.
Con su presencia y por medio de numerosas coronas de flores, familiares, amigos, vecinos, compañeros de colegio y del equipo Jai Alai dieron su último adiós a Ismael.