M.C.
Un interno de la cárcel de Topas ha aprovechado una comunicación con una familiar para introducirse en el estómago alrededor de catorce bellotas de hachís que presuntamente pensaba distribuir después por el centro penitenciario. Los hechos tuvieron lugar el jueves y fueron descubiertos tras ser sometido a pruebas radiológicas, a las que el interno se negó en un primer momento, pero que fueron autorizadas por el juez de guardia, concluyendo con resultados positivos. Se trata del segundo caso en el penal salmantino en poco más de dos meses, después de que el pasado 9 de marzo otro preso fuera descubierto por los trabajadores con más de 40 bolas en su organismo.
Los funcionarios del centro penitenciario investigaban desde el pasado año al recluso, originario de Letonia y que cumplía una condena de cinco años y ocho meses de prisión por delitos de robo con intimidación, tenencia ilícita de armas y atentado contra los agentes de la autoridad, entre otros.
Según confirmó este viernes Instituciones Penitenciarias, el pasado jueves se le había concedido una comunicación con una familiar, que tuvo lugar a las once de la mañana.