L.G./EL MUNDO
La mujer que el domingo mató de una puñalada en el corazón a su pareja en una vivienda de la avenida de Segovia (Valladolid), la mirobrigense Eva María L.F., le había denunciado por maltrato en comisaría, pero cuando le propusieron medidas cautelares las rechazó, según confirmaron este lunes fuentes policiales.
La autopsia que se realizó la misma tarde de los hechos al cadáver de Jesús María Canal Fernández, de 39 años, confirmó que falleció por un shock hipovolémico, por la abundante pérdida de sangre. La hoja del cuchillo, de unos 15 centímetros alcanzó a la vena cava. La lesión, según fuentes cercanas al caso, no tiene por qué ser mortal, a menos que se den otras circunstancias, como no recibir atención médica urgente.
La Policía tomará declaración este martes a Eva María L.F. y no será hasta el miércoles cuando pase a disposición judicial. Sólo ella podrá explicar cómo sucedieron los acontecimientos. En la tarde del domingo la Policía Nacional recibió tres llamadas. La primera sobre las 16.00 horas, fue de la propia homicida para alertar de que su pareja la estaba agrediendo. Cuando los agentes llegaron al domicilio, ésta les despidió diciendo que ya no les necesitaba.
Poco después, era un vecino del bloque quien llamaba al 091 para advertir de que una mujer estaba pidiendo auxilio. Los policías que regresaron al lugar se encontraron con la misma respuesta: no les necesitaba. La tercera llamada, también de un vecino, fue al 112. En una acera de la avenida de Segovia yacía un hombre, sangrando abundantemente, y con un cuchillo clavado en el pecho. Aunque fue trasladado al Hospital Clínico, falleció minutos después de su ingreso.
A falta de más explicaciones, la Policía cree que Eva apuñaló a Jesús después de la segunda visita de los agentes. Pero existe otra posibilidad, y es que la agresión se hubiese producido poco antes de la segunda llamada a la Policía y que ambos hubiesen intentado ocultarlo. Ello se explicaría porque poco antes la mujer había pedido auxilio. La intensa hemorragia que sufría Jesús, que prácticamente se desangró en las escaleras, le hizo huir de la vivienda, pero fue demasiado tarde.
Conmoción en Ciudad Rodrigo. La relación de Eva y Jesús estuvo marcada por las adicciones de ambos. Eva, de 42 años, empezó a coquetear con el mundo de las drogas cuando era muy joven. Se casó con un hombre con problemas de adicción y se fue a vivir a Madrid. Pasó por varias provincias hasta recalar en Valladolid y comenzar una relación con Jesús, un hombre que fue adicto a la heroína. Su relación era turbulenta y de ahí que ella incluso le denunciara. La violencia podría haber sido una tónica habitual en la pareja. En una ocasión, un hostelero de Delicias llamó a la Policía porque ambos se estaban agrediendo. Los vecinos del bloque también relataron episodios de maltrato.
Aunque vecinos de la localidad consultados manifestaron este lunes que hace muchos años que le perdieron la pista, lo cierto es que muchos de ellos aún la recuerdan.