MARTES SANTO

Silencio de respeto en la promesa universitaria

Los cofrades realizaron una meditación por las víctimas de Bruselas

22.03.2016 | 23:49
Silencio de respeto en la promesa universitaria

Minutos antes de que las cruces fueran al hombro y el verdugo cubriera los rostros, el consiliario de la hermandad, Policarpo Díaz, se dirigió a los cofrades para que la oración previa de los hermanos fuera dirigida a un Martes Santo que amaneció con la ola de atentados terroristas y el balance de 34 muertos en Bruselas. El sacerdote pidió también por las víctimas del accidente de Tarragona con un último ruego: "convertiros en agentes de paz".

Tras la meditación se abrían las puertas de La Clerecía. El "Trío Christus" abría con sonido de viento la comitiva sin la amenaza de lluvia que ha retrasado hasta cuatro desfiles en los cuatro días de procesiones que lleva la Semana Santa de Salamanca. En la fachada del Edificio Histórico de la Universidad esperaba la vicerrectora de Ordenación Académica y Profesorado, María Luisa Martín Calvo, que este año fue la encargada de hacer la oración previa a la promesa. Minutos antes de pronunciar las palabras tradicionales, confesaba el "privilegio y orgullo" que suponía dirigir la oración en la estampa más internacional de la Pasión salmantina. "Es un momento de recogimiento absoluto", reconocía. A su lado estuvieron acompañándola Félix Torres, de Biología y Francisco Javier Burgillo, de Farmacia. La presencia de académicos más numerosa fue la de Economía con Luis Rodríguez, Esther Del Brío, Loli García Sanz, Isabel María García, Federico Cesteros y Belén Lozano. Alfredo Ávila de la Torre y Mª Dolores Calvo, de Derecho completaron la representación académica que iba tras el Cristo de la Luz.

Las primeras cruces fueron llegando al Patio de Escuelas surcando un río de cientos de personas que esperaban contemplar, fotografias y grabar el momento de la promesa de silencio universitaria. El Cristo de la Luz y Nuestra Señora Madre de la Sabiduría superando la hilera de público hasta encuadrarse en el centro del cuadrilátero perfecto formado por los cofrades alineados con su cruz vertical posada en el suelo.

María Luisa toma la palabra para recordar los signos identitarios de la procesión. Las cruces "como signo de nuestro intento de acompañarte y seguirte" y el reto de que la escenificación "no quede en un gesto romántico y sentimental". Tras recordar la cercanía de la Pascua, fue Policarpo Díaz el que tomó promesa a los cofrades bajo los ejes de "la verdad, la luz y la sabiduría". "¿Prometéis poner vuestra inteligencia en la meditación ajenos a lo que ocurra en la calle?" a lo que se respondió con un unánime: "Sí, prometo".

A partir de ese momento, el silencio fue abrumador. Las voces del Coro Tomás Luis de Victoria fueron los encargados de romperlo con un réquiem. El sonido de viento de Christus y los sones de "Crucifixión", a cargo de la Banda de Música de Piedrahita de Ávila, fue el único que se atrevió a romperlo. Salamanca volvió a entregarse al silencio universitario.

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