MEDICAMENTOS

¿Se merecen su 'mala fama' los corticoides?

A pesar de todo, son muy eficaces a la hora de resolver nuestros problemas de salud

29.10.2017 | 17:38
Varios medicamentos.

Actualmente existe lo que se conoce como una 'corticofobia' o miedo a los efectos adversos que puedan generar los corticoides en nuestro cuerpo. No suelen tener muy buena fama, a pesar de que son muy eficaces a la hora de resolver muchos de los problemas de salud. Además, cuando el especialista así lo determine, su uso siempre estará indicado.   

"El miedo hacia los corticoides viene de hace 20 años, una época en la que no había tanto control por parte del paciente en cuanto a la duración del tratamiento, y sí se daban esos efectos adversos que la gente teme", sostiene en una entrevista el vicepresidente de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC) Región de Murcia, Javier Plaza.   

Así, defiende que su uso, siempre pautado por un especialista, tiene efectos beneficiosos. "Los corticoides resuelven un problema para nuestra salud. Y siempre que el especialista así lo indique, hay que tomarlos porque habrá realizado previamente un balance del beneficio que puede aportar el corticoide frente al riesgo de provocarnos un efecto secundario", señala Plaza.   

Entre otras ventajas, el farmacéutico apunta a su poder antiinflamatorio, se suele utilizar en procesos que no son crónicos, que se resuelven rápidamente. No obstante, sí puede emplearse de forma continua en el tratamiento del asma o de la rinitis crónica. En cuanto a sus formas de posología, por lo general los hay orales, tópicos, inhalados o inyectables.

PERO, ¿QUÉ SON LOS CORTICOIDES?   
En concreto, se trata de unos medicamentos que simulan sintéticamente a unas hormonas que segregamos los humanos por las glándulas suprarrenales. Incluyen a los 'glucocorticoides' (agentes antiinflamatorios e inmunosupresores), y a los mineralocorticoides (controlan equilibrio de la sal y agua a través de la acción sobre los riñones).   

"El objetivo del medicamento es copiar la acción de una hormona de nuestro cuerpo, actuando con una mayor potencia. Sintéticamente se va modificando en el laboratorio la estructura del colesterol, de donde se sintetizan los corticoides, para alcanzar más o menos una determinada potencia. Se copia una cosa que hay en el cuerpo sintéticamente en el laboratorio y se añaden distintos componentes para obtener una determinada potencia con la que hacer frente a patologías concretas agudas, como por ejemplo el bajar una inflamación, o de forma crónica en el tratamiento del asma y de la rinitis", explica.   

Así, el también miembro del grupo de trabajo de Respiratorio de SEFAC insiste en que estos no se utilizan de forma crónica, salvo para el tratamiento del asma o de la rinitis crónica, sino que se echa mano de ellos cuando tienen lugar algún brote de dermatitis o de psoriasis, por ejemplo, o bien de artritis reumatoide, en momentos puntuales.

EFECTOS SECUNDARIOS   
En cuanto a los temidos efectos secundarios, Plaza les resta importancia reiterando que si el médico o farmacéutico así lo ha indicado es porque el beneficio que van a proporcionar al cuerpo va a ser mayor que el riesgo que se va a correr en cuanto a padecer los efectos adversos, que previsiblemente será nulo si se siguen las indicaciones.   

Por ejemplo, subraya que es mejor que se trate una embarazada con asma con su corticoide inhalado que no que no se trate. "Al ser inhalado la dosis que llega a la sangre es muy baja y los efectos adversos casi no se presentan", precisa. Eso sí, el experto señala que por ejemplo, en tratamientos prolongados vía oral, si hay una retirada brusca del medicamento se puede llegar a generar fiebre, dolor muscular o de las articulaciones.   Plaza también indica que uno de sus efectos es la actuación sobre el metabolismo de la glucosa, de forma que llega más azúcar al cerebro y al corazón para que estos hagan sus funciones.

"En el caso de un paciente diabético en tratamiento con un corticoide oral podría tener una subida de azúcar, pero ésta por ejemplo se puede controlar a través de un ajuste de los medicamentos", añade.   

Igualmente actúan sobre el metabolismo de las grasas, haciendo que haya más ácidos grasos libres en el cuerpo. Por otro lado, el farmacéutico cita al síndrome de Cushing, que sólo tiene lugar tras tratamientos muy prolongados, y que genera una distribución anormal de la grasa por el cuerpo, aumentando en la cara, en la zona de la nuca o por ejemplo en el abdomen, además de actuar sobre el metabolismo de las proteínas, disminuyendo la masa muscular, sobre todo en las extremidades.   

A su vez, puede provocar una subida de tensión de la persona que lo tome de forma crónica, así como osteoporosis; aquellas personas que los tomen de forma crónica pueden a la larga ser más susceptibles a infecciones; pueden favorecer el nerviosismo en la persona, o el desarrollo de cataratas.  

"En general son medicamentos seguros que si se usan de forma pautada, como dicen el médico y el farmacéutico, no tiene por qué haber problemas con los efectos adversos. Siempre se ha oído que cuidado con los corticoides. Lo que no puede ser es que por nuestra preocupación a los efectos adversos dejemos de seguir un tratamiento. En el paciente asmático el dejar de tomarlo obligará a la larga a tomarse dosis miles de veces superiores a las indicadas inicialmente porque la enfermedad no mejorará", subraya Plaza.  

 Es más, insiste en la idea de que muchas veces las dosis son tan pequeñas que no llegan a la sangre. "Son medicamentos súper efectivos y son seguros si se usan de la forma pautada. Existe un problema de falta de concienciación. En el asma o la rinitis crónica, la evolución de tu enfermedad será mejor si cumples tu tratamiento con corticoides. Se pone en riesgo la salud de las personas muchas veces por el hecho de no usar los corticoides ante ese miedo a sus efectos adversos que, previsiblemente no tendremos si se toman de forma pautada", sentencia el vicepresidente de SEFAC Región de Murcia.

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