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Concha Velasco: "Hago papeles para mi edad; no quiero ser la anciana que se echa un novio joven"

"Antes de la representación, ensayo una hora en el escenario"

08.04.2017 | 18:50
Concha Velasco.

Concha Velasco (Valladolid, 1939) se encuentra en Salamanca por su actuación en la obra "Reina Juana" en el Teatro Liceo.

– "Reina Juana" se centra en la última noche de vida de la hija de los Reyes Católicos.
–Es la gran maltratada de la historia y por todos. Empezando por su madre, que no la quiso nunca. Aunque Juana era superdotada, bellísima, hablaba idiomas, tocaba instrumentos...

–Se ha documentado mucho para preparar la obra.
–Uno de los libros que he leído cuenta que el día que ella nació estaban quemando 100 herejes debajo de la ventana. Y aunque al nacer no se recuerda nada, en la última confesión con Francisco de Borja cuenta como en su infancia, de noche, acudía a la cama de la madre para que la consolara de las pesadillas terribles que la producían los gritos de la gente quemada.

–Fue ´sacrificada´ para construir un imperio.
–La vendieron a Maximiliano de Habsburgo, que era un anciano viudo y con un hijo único, Felipe "el Hermoso". Parece que sí era guapo el esposo de Juana, la mal llamada loca. Además de joven, simpático y de montar a caballo. Los Reyes Católicos vendieron a Juana para tener un imperio.

–Era guapo e infiel.
–Decía Antonio Gala que una cosa es la locura y otra, los cuernos. Juana estaba enamorada. Una de las cosas que se cuentan en la obra es qué la mantiene viva en la celda en la que ya no la dejan tijeras ni cuchillos por si acaso se suicida. Pero ¿cómo se va a suicidar si lo que quiere es venganza? Claro que grita y que protesta. Pero es que muere con 76 años y está encerrada 46 años en Tordesillas. Y le quitan a su hija Catalina, de 11 años, haciendo un agujero en la pared donde hay un tapiz.

–Murió muy longeva. ¿Qué la impulsó a vivir tanto tiempo privada de libertad?
–El rencor, el que se supiera la verdad y el no ceder la corona. En el momento en que muere Isabel la Católica, Juana dice: ha muerto mi madre, ha muerto la reina Isabel la Católica; ahora soy Juana, reina de Castilla. Pero el testamento de mi madre es que mi padre, el rey Fernando, reine hasta que mi hijo sea mayor de edad. El testamento de su madre la prohíbe ser reina.

–En la función se desvela lo que sentía Juana por Felipe, aunque hay que acudir al teatro para averiguarlo.
–Es una sorpresa para el espectador, pero para mí, como actriz, es un dolor lo que ella sentía por este hombre, que la pegaba cada paliza que la baldaba.

–Está hora y media sobre el escenario, con un esfuerzo físico y mental importante.
–Pero lo disfruto mucho. Soy actriz vocacional desde niña y tengo una carrera estupenda. También sufría mucho cuando era bailarina de ballet clásico, me sangraban los dedos de los pies y mi madre me los tenía que vendar. Cuando se quiere ser una cosa no se sufre, se disfruta. Y yo disfruto muchísimo haciendo esta obra. Pero me tengo que tomar un respiro cuando termino. Gerardo Vera me ha puesto una cama de hierro para que sufra de verdad, como la pobre Juana. Esa cama que está en escena es cama, barco, noche de bodas, es todo... y yo tengo 77 años y he superado a Juana en edad.

–¿Qué le animó a hacer la obra?
–Cuando me ofrecen una obra de teatro, una película o una serie me importa el texto. Llevo cuatro dramas seguidos, pero cuando llegó este texto de Ernesto Caballero a mis manos, me enamoré de él. No sufro, pero es una obra costosa y ensayo una hora antes de hacer la representación y no solo en Salamanca. También cuando estaba en La Abadía, de Madrid. Pero es necesario que yo haga esa preparación física y mental con este personaje.

–¿Ensaya en el escenario y con el vestuario?
–En bata, y no me gusta que me retraten. Ya lo he prohibido. Necesito ensayar por la dificultad física que tiene la función. Lo hago con todas las obras, pero con esta más y por más tiempo porque también tengo más años y hace cuatro que he salido de cuatro operaciones graves. La obra me obliga a hacer un ejercicio de andar, subir, bajar y, sobre todo, utilizar esa cama de hierro.

–¿Qué le aporta el escenario a estas alturas de la vida?
–Es mi pasión, además de mi familia. Tengo la suerte de que casi todo lo que me he propuesto en esta vida, se me ha convertido en realidad. He querido trabajar en esta profesión y he llegado a lo más. En teatro, en cine y en televisión he hecho grandes obras. Además, he querido tener una familia y lo he podido compaginar. Mis hijos y mi nieto son la parte de mi vida que más me importa, además de "Reina Juana" en este momento.

–¿Es cierto que ha hecho trabajos en televisión para costear sus proyectos teatrales?
–Eso no es verdad. Cuando oigo decir a la gente que hace trabajos alimenticios, me parece un insulto. Todos los trabajos que he hecho en el cine y en televisión, desde que empecé, los he hecho, primero, porque me gustaban y, después, porque gracias a ellos he vivido estupendamente, y mi familia también.

–Pero le ha faltado un poco de tino como empresaria.
–Es verdad que con "¡Hello, Dolly!" perdí todo, todo, todo lo que tenía. Hice una producción muy costosa. Obtuvo una respuesta magnífica porque estuvimos tres años haciendo "¡Hello, Dolly!", pero el coste de la función era mayor que lo que se obtenía en la recaudación del teatro. Hace un mes que pagué la última deuda que tenía por "¡Hello, Dolly!", pero no es cierto que yo haya hecho cosas en televisión para pagar mis espectáculos teatrales.

–Ahora tiene mucho trabajo.
–También estoy haciendo "Las chicas del cable", para Neflix. Hago los trabajos que corresponden a mi edad: no quiero ser jovencita con minifalda ni una anciana que se echa un novio joven. Aunque sea mayor, tengo muchas oportunidades de hacer personajes estupendos. Y en la vida real tampoco quiero echarme novio. Los de mi edad son feísimos; no siendo George Clooney, Brad Pitt o Gerard Butler tengo bastante con mi nieto, que me da unos besos y unos abrazos... Vivo este momento con la plenitud y alegría que corresponde a mi edad.

–¿Le queda alguna asignatura pendiente?
–Muchísimos personajes... yo quería haber hecho una Celestina, pero vi a José Luis Gómez y me quedé muerta. Y eso que también vi a Nuria Espert hace cuatro años. Hay una Celestina musical que tiene escrita José Carlos Plaza con música de Juan Cánovas, pero ahora quiero hacer algo divertido. Terminaré con "Reina Juana" en diciembre en Barcelona y en enero regresaré con una obra divertida. Le he pedido a mi hijo Manuel que me la escriba para estar rodeada de gente joven. Y si no me la produce nadie, lo haré yo como en otras ocasiones.

–¿Cómo es el público de Salamanca?
–Maravilloso. La crítica es más dura y más severa. Pero en esta ocasión tengo la seguridad de que lo que ha escrito Ernesto Caballero y ha dirigido Gerardo Vera va a encantar. No tengo preocupación, sí la responsabilidad de todos los días en cualquier ciudad y en cualquier teatro.

–Lleva varias temporadas con "Cine de barrio", en TVE.
–Grabamos los lunes. Estoy encantada. Me gustaría hacerlo en directo, pero yo los sábados hago teatro... Después de Semana Santa cambiamos decorado y me da pena porque llevo en él desde 2011. Y además, me gusta.

–Se libra de la competencia de María Teresa Campos.
–Competencia hay en el cine, el teatro, la televisión... Pero hay sitio para todos. Yo quiero mucho a María Teresa Campos y a mí me ha hecho programas estupendos; en el último repasó mi vida.

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