ENTREVISTA

"La apuesta por la biomasa repoblaría el campo charro"

La ingeniera salmantina Montserrat Varas dirige la construcción de dos plantas de biomasa de Iberdrola en Canadá, una energía renovable con reducida implantación en España

26.10.2015 | 16:45
La salmantina Montserrat Varas.
La salmantina Montserrat Varas.

Novena de diez hermanos, Montserrat Varas dejó a los 18 años Salamanca para estudiar la carrera de Ingeniería Química en Madrid, y ahora, con 37 años, lidera un importante proyecto del Área de Ingeniería de Iberdrola. La construcción en Canadá de dos plantas de biomasa de serrín de aserradero y deshechos de la poda la obliga a viajar de forma periódica al país de los mil lagos. La ingeniera salmantina se ha tenido que adaptar a un clima muy frío, con largas temporadas de hielo y nieve, que han supuesto una dificultad añadida a la hora de hacer realidad los dos proyectos emplazados en British Columbia, y cuyo valor es de 240 millones de euros.

-¿Por qué una apuesta tan fuerte por la biomasa?
-Esta energía renovable supone un beneficio para el medio ambiente, porque le da un uso a los residuos que se suelen tirar al campo, al tiempo que se consigue generar energía eléctrica que se puede comercializar. Además tiene un componente humano porque favorece la creación de puestos de trabajo. Las plantas más habituales son las de aserradero o madera limpia y las de residuos forestales, cómo las que estamos construyendo en Canadá, los proyectos más importantes que Iberdrola ha realizado en el sector de la biomasa.

-¿En qué fase se encuentran las dos plantas canadienses?
-La construcción está ya muy avanzada. Estamos con la fase de montaje eléctrico y mecánico. Nos faltaría un año más para la finalización y puesta en marcha, y a ese período hay que añadirle otros dos años más de garantía. Lo difícil es entrar en un país, por lo que la intención de Iberdrola es utilizar estos dos proyectos como carta de presentación para convertirnos en empresa de referencia en Canadá, país en el que la industria maderera es muy importante. Los canadienses viven la biomasa en todas sus formas.

-¿Cuáles son los mayores obstáculos que cómo directora ha tenido que solventar?
-Uno de los mayores ha sido la logística. Ha resultado muy complicado transportar algunas piezas de las calderas. El clima del país ha sido un impedimento, porque en los lugares donde se ubican las plantas hay cinco meses de temperaturas bajo cero. Durante ese tiempo, al igual que en épocas de deshielo, el Gobierno restringe el paso de camiones pesados por las carreteras.

-¿Qué beneficios traerá para la comarca de British Columbia las dos plantas que se están construyendo?
-El desarrollo de estas instalaciones está significando un importante impulso socioeconómico para la zona. Sólo un dato, cuando entren en funcionamiento serán dos de las plantas de biomasa más potentes del mercado canadiense y darán suministro a 160.000 hogares. Además, con la eliminación de los residuos forestales se reducirá de manera considerable el riesgo de incendios en los bosques.

-¿Qué implantación tiene la biomasa en España?
-Existe mucha biomasa doméstica, que se utiliza por ejemplo en casas rurales a las que no llega el gas, pero todavía tenemos que recorrer un largo camino en producción eléctrica a gran escala. En nuestro país Iberdrola ha sido promotor de dos plantas; una en Sangüesa, cuyo combustible es paja, y otra de residuo forestal en Corduente.

-¿A qué se debe esta escasa presencia?
-A su precio. En España hace unos años hubo un auge de la construcción de este tipo de plantas, pero a raíz de la crisis, el Gobierno decidió suprimir las subvenciones en este campo. Es una energía que en estos momentos aún requiere de una subvención o una prima de renovables para ser atractiva de cara a los inversores. Recientemente el ministro de Industria, Energía y Turismo mostró su disposición a recuperar dichas ayudas. Es una energía con mucho futuro pero hay que apostar por ella.

-¿En Salamanca dónde situaría plantas de esta energía renovable?
-La provincia sólo genera energía hidráulica, y el campo charro sería un lugar idóneo para plantas de biomasa de residuos de purines, que se ubicarían en las inmediaciones de las granjas porcinas industriales. Esparcir cierta cantidad de purines por el campo es bueno, porque actúa como abono para la tierra, pero siempre con un control, ya que un exceso de excrementos provoca en los suelos y las aguas subterráneas una grave contaminación por nitratos.

-¿Sería rentable la instalación de una caldera para la quema de cultivo forestal?
-Sí, de hecho es una fórmula que ya se está utilizando en algunas zonas de España. En zonas deforestadas, como las que abundan en Salamanca, se podrían cultivar árboles de rápido crecimiento, como son los eucaliptos, y se talarían en ciclos de tres años para su quema. De esta manera también se genera más oxígeno a la atmósfera, y se incentivaría a la gente a regresar a las zonas rurales. La apuesta por la biomasa como energía renovable repoblaría el campo charro.

-¿España está a la cola de Europa en biomasa?
-Los países más desarrollados en esta tecnología están en el norte de Europa. Suecia y Finlandia cuentan con una extensa red de plantas de biomasa. He tenido la ocasión de visitarlas en varias ocasiones, y me sorprendió como cuentan con una normalización de la logística que facilita el acopio, tratamiento y comercialización de la biomasa.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155 Fax admon. y publicidad: 923 258404
Aviso legal  |  Política de cookies