A.B.
Tan sólo una placa recuerda el nombre de "El bosque encantado" en el que puso su firma Agustín Ibarrola. Desde su casa de Oma en Vizcaya, su mujer, María Luz Bellido hace de portavoz de las palabras del escultor para expresar que la noticia del abandono del espacio artístico ha dejado "desmoralizado" y "triste" al artista. "La última vez que lo vio fue hace dos años y ya comprobó que estaba completamente abandonado. Se deprimió tanto que cuando hemos vuelto ni se ha querido acercar", exclama.
Ante la noticia de que ya no queda ninguno de los olmos en El Arrabal donde trabajó, destacó que en el proyecto puso "mucha implicación" al haber conseguido que "estudiantes, políticos, todo el mundo se uniera para sacar el proyecto adelante". "Lo hizo con toda la ilusión", incide.
A la hora de buscar culpables, el artista expresa a través de la voz de su mujer que "el bosque se ha dejado morir, completamente abandonado como se hace con tantas cosas". "Nadie se ha puesto en contacto ni del Ayuntamiento, ni de ninguna parte para preguntar sobre el mantenimiento o saber qué se iba a hacer con los olmos", recuerda. "Lo han dejado morir y no se puede hacer nada", se lamenta Bellido expresando los sentimientos de su marido que cumplirá 82 años el próximo 18 de agosto.