B.H.
La lluvia y las bajas temperaturas registradas durante los últimos días en Salamanca han tenido un efecto nefasto en las ventas de los participantes de la primera parte de la XV de la Feria de Artesanía, ya que no han dado tregua desde que se inauguró la muestra el viernes pasado. El número de visitantes ha sido menor que en 2011, temporada en la que la climatología fue más benigna, y se ha reforzado una nueva tendencia en las compras: los productos de precios medios cada vez tienen menos salida.
"Este año he vendido bien las piezas caras, de hasta 300 euros, y baratas, como de 20 euros, pero las de importes medios apenas han tenido salida", apunta la responsable de una tienda de bisutería de vidrio, quien señala: "Esto demuestra que quien tenía dinero lo sigue teniendo". Si el año pasado los artesanos de cuero vendieron más sandalias, este año los clientes han apostado por piezas cerradas, ya que el frío les ha hecho olvidar que en unos meses llegará el verano.
Pero la mayor atracción de esta primera parte, que terminó este martes, fue el puesto que vende "escenas de antaño", reproducciones minimalistas de carnicerías de mediados de siglo pasado, de mesones, de cuartos de baño de casonas, de las aulas del colegio y de las desaparecidas barberías. "Hemos tenido tanta expectación que la gente que viene a ver no deja pasar a los clientes", asegura el dueño.