Á.B.
Con dos golpes de campana, la Semana Santa dio sus primeros pasos. Lo hizo de la mano de Javier Blázquez, el pregonero de la Semana Santa quien recordó antes de hacer la llamada para que se levantara la Virgen de los Dolores la necesidad de que la cofradía madre "esté unida" y que recupere el espíritu de la celebración del V Centenario de la Vera Cruz. "Mi corazón también es un poco azul", confesó. Tras el dintel, el Humilladero esperaba lleno. Cientos de personas se dieron cita, junto a la capilla, para ver salir el primer paso de 2012.
Las primeras palabras del jefe de paso, Luis Delgado, volvieron a ser de esperanza, humildad y ánimo por los más desfavorecidos: "Hagamos este sacrificio por todas las personas que sufren, víctimas del terrorismo y por aquellos a los que ha afectado la crisis". En sus palabras, también hubo aliento para sus hermanos "por los que no están" y "para que nos guie en el camino duro de la vida".
Con la cruz de guía en la calle y decenas de velas azules alumbrando a la imagen de Felipe del Corral, comenzaron a redoblar las campanas. De fondo se escuchaba el Ave María, de frente, la Capilla Musical de Nuestro Padre Jesús de la Promesa entonó con su cuarteto de viento "Saetas del silencio". Un aplauso precedió al primer dolor de la Virgen "La profecía de Simeón" para el que se eligió a la Hermandad de Jesús Despojado. Precisamente, la cofradía cinco veces centenaria será la encargada de apadrinar la primera salida penitencial el Domingo de Ramos.
Tras la meditación, el coro de los Legionarios de Cristo interpretó el canto "No fue fácil María", lo que unido al acierto musical del cuarteto de viento dio un carácter aún más mariano a la procesión del Vía Matris.
Domínguez Berrueta, Ramón y Cajal, la comitiva popular inició su recorrido por las calles del casco antiguo dejando de nuevo instantáneas inolvidables. En el camino, la Adoración Nocturna Masculina, las Siervas de San José, los Legionarios de Cristo y la sección femenina de la Adoración Nocturna. El camino de regreso se reservó para la Parroquia Ortodoxa Rumana. Vecino en la iglesia de Santa Mª de los Caballeros y fruto de las buenas relaciones ecuménicas. El final fue para ellas. Las Esclavas del Santísimo rezaron el último dolor y el primero de esta Semana Santa.