A.B.
Cientos de personas acompañaron este miércoles al Cristo de la Buena Muerte en la procesión celebrada a través del Claustro de los Reyes del Convento de San Esteban. Portado por los propios hermanos de la cofradía, el crucificado anónimo del siglo XVIII abandonó sus andas renovadas en los últimos años por una estructura, que permite igualmente que los cofrades de esta sección de la Hermandad Dominicana puedan llevarlo sobre sus hombros.
La imagen apareció adornada con los varales de color morado, símbolo del tiempo litúrgico que comenzó este miércoles y coronado con dos jarrones de rosas rojas.
La música a lo largo del emblemático espacio del claustro dominico corrió a cargo de la música de capilla de la cofradía "Nuestro Padre Jesús de la Promesa" que interpretó varias piezas a lo largo del recorrido. Este estilo se ha ido asentando en procesiones, traslados, pregones y actos litúrgicos.