J.Á.M./J.S.
Aunque el tirón no parece ser el mismo —al menos con este nuevo álbum, que ha despertado menos interés que los anteriores—, su entrega, pasión y desmesura sobre el escenario no sólo no han disminuido, sino que van en aumento con el paso de los años. Y es que como el buen vino, Enrique Bunbury madura, toma cuerpo y mejora con el tiempo. Y este viernes lo volvió a demostrar en Salamanca, ciudad a la que regresaba después de tres años de ausencia para presentar su nuevo disco, "Licenciado Cantinas".
El Multiusos "Sánchez Paraíso" fue, una vez más, el espacio elegido para el reencuentro del cantante aragonés con sus incondicionales salmantinos. Más de 3.000 personas —no hubo lleno— se congregaron entorno a su ídolo y su banda, "Los Santos Inocentes", para escuchar en directo su nuevo y remozado repertorio. "El mar, el cielo y tú", tema instrumental de su nuevo disco, abrió con magna puntualidad el concierto y puso en ambiente a un público muy entregado desde el primer minuto. Después vinieron muchos más, tanto del nuevo trabajo —media docena— como de sus anteriores álbumes —con nuevas versiones de viejos títulos como "El extranjero", "Sí", "Que tengas suertecita" o "La señorita hermafrodita"—.
Rock, ritmos latinos, salsa, boleros, tangos o valses en versión Bunbury y en tono cantinero para deleitar a unos fieles seguidores que no pararon de animar, bailar y corear un repertorio con el que Bunbury sigue demostrando su condición de "grande" entre los intérpretes nacionales. Y en una ciudad como Salamanca, "Cantinas" no podía fallar. Aquí vino a graduarse y de aquí salió como licenciado "cum laude".